Flashback -Largo Viaje-


Subido por: ChiIote

Largo Viaje (1967). Chile. Director: Patricio Kaulen.

La muerte de su hermano recién nacido hará que un niño de los barrios pobres de Santiago recorra la ciudad con las alitas perdidas de cartón que el bebé muerto pierde tras el velatorio, intentando devolvérselas con la ilusión de que así pueda su hermanito volar al cielo.
Cine chileno de la corriente neorrealista. Muy buena película, muestra la desigualdad y desgracia del Chile de aquella época, donde se descubre un Santiago caótico y lleno de desigualdades. La ciudad es un gran y hostil laberinto, donde se compartía el mismo espacio entre ricos y pobres. Varias escenas son impresionantes al ver conventillos y tomas junto a los departamentos de las clases acomodadas. Un Santiago muy distinto de lo que es hoy.
Realmente buen documento histórico.

La película está en youtube dividida en 8 partes.

Flashback -la Metrópolis de Osamu Tezuka-


Video subido por DJMadMax

Trailer de la película Metrópolis (2001) de Osamu Tezuka. Director: Hayashi Shigeyuki.
Se basa en la película Metrópolis de Fritz Lang, de 1927. Es una película de animación japonesa, que al igual que su predecesora alemana, pone un especial acento en el tema del urbanismo, convirtiendo a éste en un protagonista más de la película. Muestra una ciudad futurista estrictamente segmentada en estratos, donde las diferentes capas urbanas (niveles subterráneos) se reflejan también como profundas diferencias sociales entre humanos (y también robots que cohabitan con ellos en la ciudad y que son victimas de la violencia provocada por la frustración acumulada en los humanos). Este estado de cosas sólo tiene una dirección: la revolución de los estratos más inferiores (la película tiene su propio Che Guevara) contra los privilegios de la ciudad superior. Terminando en la consiguiente crisis de toda la ciudad (aquí más capturas).
El fondo musical es “Everybody Needs a 303” de Fatboy Slim.

Viendo la película AVATAR de James Cameron (sin spoiler)

James Cameron
Creative Commons License photo credit: Sharon Graphics
Imagen: Cineasta James Cameron

Debo decir, aunque parezca increíble, que nunca había visto cine 3D con las nuevas tecnologías. La última película 3D que vi fue una de terror a comienzos de los años 90 donde aún se utilizaba la técnica de imágenes en anaglifo (esas que requerían de lentes de celofán rojo y azul).
Así que con el doble interés por ver una de las películas más innovadoras de los últimos años y saber de paso cuanto a mejorado la tecnología del cine en 3D, es que ayer viernes he ido a ver la película Avatar de James Cameron en su formato de tercera dimensión.

Se trata de una película de ciencia ficción sobre un exuberante mundo alienígena llamado Pandora, habitado por unos primitivos nativos: los Na’Vi, los cuales ven amenazado el ecosistema de su mundo, al estar siendo el planeta explotado por una empresa minera terrícola.

Por el hecho mismo de como fue concebida, para hablar de esta película hay que separarla en dos temas: el adelanto tecnológico que ha significado y el argumento que desarrolla.

En lo tecnológico la película es muy relevante. Según he leído, Cameron se pasó muchos años haciendo lobby en la industria del cine para que se masificaran las salas habilitadas para mostrar cine en 3D, que era la tecnología que él quería aprovechar para su película. Además, inventó dos nuevos modelos de cámara para filmar en 3D y desarrolló nuevos procesos de producción digital en tiempo real, llevando el uso de la computación gráfica a un nivel nunca antes aplicado (por lo general los efectos digitales eran parte de la postproducción de una película, pero entiendo que Cameron habría llevado estos recursos a emplearse en paralelo en el mismo set durante la filmación con actores, donde además de las cámaras, había una sala de servidores generando las gráficas computacionales de escenarios y personajes). Todas estas nuevas técnicas ya estarían siendo aplicadas en nuevos proyectos de sus colegas Steven Spielberg y Peter Jackson. Todo esto significa un fuerte empuje a la industria cinematográfica y a mi modo de ver, coloca a James Cameron al nivel de otros influyentes directores como George Lukas o Stanley Kubrick, quienes también en su momento innovaron tecnológicamente para poder hacer sus películas, reorientando con ello el avance del cine.

Y por otro lado tenemos el argumento de la película, del cual pienso que lamentablemente no va a la altura de lo que la tecnología ha logrado. No digo que sea malo, pero innovador no es. Es una historia simple, sin trasfondos muy elaborados, con el típico ritmo y foco del cine comercial de Hollywood, y que cumple con su función de entretener. Se trata de una historia con una moraleja ecologista y que rescata el recuerdo del choque cultural durante la colonización de lo que fue el salvaje oeste norteamericano (los nativos alienígenas gritan como indios comanches). Creo que la forma en que Cameron relata su historia tiene una factura muy lograda durante las escenas con efectos especiales en la selva de Pandora (y que decir en las de acción), pero que se debilita en los momentos que muestra un mundo más real con los actores humanos. De hecho, hay un breve juego de escenas que pretenden mostrar la vida cotidiana de los personajes en el laboratorio científico, que francamente son intrascendentes, y más contraponiéndolas con las escenas de correrías de los protagonistas por el exuberante mundo de Pandora.

Explorar el mundo de Pandora que Cameron ha creado, es lo mejor de todo. La recreación visual llega a niveles impresionantes que maravillan. La animación computacional es tan perfecta y los detalles son tantos que la película bien podría sustentarse en la simple contemplación de toda esa flora y fauna, al modo del mejor documental de la National Geographic. Y es porque se trata de un mundo nuevo, con una naturaleza desconocida y eso llama la atención, aunque se trate de mostrar monstruos gigantes o pequeños insectos. Cameron intuye esto y explota por momentos esta novedad visual de un mundo desconocido, aunque creo que bien podría haberle sacado más partido. Al fin y al cabo, todos estamos ya acostumbrados a la recreación de maquinas y naves futuristas en la ciencia ficción. Es lo que más se ha mostrado. Pero la verdadera novedad está en el realismo logrado en estos mundos exóticos y de una naturaleza extraña.

Y todo esto es algo que debe experimentarse en el formato del cine 3D. No voy a decir que ver el efecto del cine actual en tercera dimensión me descolocó al compararlo con lo último que recordaba. Pero ahora puedo decir que realmente el 3D se disfruta. Y claramente no tiene el mismo sabor el apreciar la selva alienígena de la película en formato tradicional. La percepción del efecto es nítida y se vuelve un recurso visual útil que cambia la calidad de la apreciación de espectador. Objetivamente, la técnica del 3D se ha desarrollado y refinado lo suficiente como para que pueda decirse que dejará de ser una curiosidad de algunas películas y se convertirá en el formato principal y por defecto del cine.
Pienso que de ahora en adelante, los directores deberán de preocuparse en aprender a sacarle un buen partido a todos estos nuevos recursos. Y en esto, James Cameron con su película Avatar, se ha convertido en el principal maestro.