Carta abierta del DCC

Carta abierta de un grupo de académicos del DCC de la Universidad de Chile, sobre el Acuerdo Gobierno-Microsoft, no publicada por la Revista Que Pasa (vía el Francotirador).

Su difusión es a pedido de los autores.

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El carácter de la Toma de Decisiones en TI en Chile:
A propósito del Acuerdo Microsoft-Gobierno

Cecilia Bastarrica, Ph.D. Computer Science,
Claudio Gutiérrez, Ph.D. Computer Science,
Alejandro Hevia, Ph.D. Computer Science,
Nancy Hitschfeld, Dr. Tech. Wissenschaften,
Gonzalo Navarro, Dr. Ciencias de la Computación,
José Miguel Piquer, Dr. Informatique,
Eric Tanter, Dr. Informatique / Dr. Ciencias de la Computación
(Académicos del Departamento de Ciencias de la Computación,
Universidad de Chile)

(Esta carta-respuesta a un artículo aparecido en Revista Qué Pasa no quiso
ser publicada por dicha revista. Por el interés que pudiera tener, a pesar del
atraso, hemos decidido difundirla como carta abierta).

Hace algunas semanas apareció en Revista Qué Pasa un artículo
titulado “¿Por qué tanto revuelo por el acuerdo?”, en el que, un ex-
asesor del Ministerio de Economía alude a todos quienes trabajamos en
esta área:
“Esta pequeña tormenta es un botón de muestra de un
desconocimiento en el tema que a pocos les pareciera importar. Este se
debe a falta de información, pero más importante aún, a la falta de
capacidad y educación para entender tecnología, estrategia y política
tecnológica.”
Quien lo escribe es Carlos Osorio, quien trabajó “en
parte del acuerdo”
como asesor por “unos meses” del Ministro de
Economía.
Aprovechando la oportunidad de expresarnos sobre este tema,
quisiéramos centrar el debate en lo importante, es decir, en el documento
del acuerdo (1).
Los considerandos de ese acuerdo indican que estamos ante un tema de la
máxima relevancia nacional:
“la adopción de tecnologías de información es responsable directa del crecimiento económico” y “la conveniencia manifiesta de potenciar y
masificar el uso de tecnologías de información, especialmente en los
sectores y personas más postergadas”.
(Todas las próximas citas en
itálicas están tomadas directamente del Acuerdo MS-Gobierno).

Queremos apuntar a los tres aspectos centrales que surgen a raíz del
acuerdo, y a nuestro juicio merecen una mayor discusión.

1. Los alcances del Acuerdo
El acuerdo no es sólo un “marco de entendimiento” como lo sostiene
Osorio. De hecho, explícitamente indica que “El Ministerio propondrá
en su oportunidad las contrapartes y coordinaciones que se requieran
por parte del Gobierno de Chile, como asimismo, los actos
administrativos y u otros que sean necesarios para el cumplimiento del
presente acuerdo.”

Antes de seguir, es importante señalar que el acuerdo indica que
compromete “una colaboración voluntaria de parte del Gobierno”. De
hecho, si alguna de las partes no tiene la voluntad, el acuerdo no se
realiza. De lo que se sigue que es ocioso analizar este escenario, pues,
como intuirá el lector atento, nada ocurrirá si no se implementa el
acuerdo.
Luego, el tema sólo cobra interés cuando ambas partes tienen intención
de realizar el acuerdo. En esta dirección, no es difícil probar que hay
muchos compromisos de parte del Gobierno. Adjuntamos al final de la
carta un Anexo que prueba nuestra afirmación.

2. El tema de la neutralidad tecnológica
El Ministerio en su comunicado (2) habla de “neutralidad tecnológica.”
Carlos Osorio prefiere el de “imparcialidad tecnológica”. El fondo de
lo que se está jugando aquí es la noción de ‘interoperabilidad’, es decir,
“la capacidad que permite a sistemas heterogéneos operar y
comunicarse entre sí”, como lo indica el decreto del Gobierno sobre el tema (3).
Una de las características del modelo de negocios que ha hecho a MS
dominar amplios mercados mundiales, es la capacidad que ha tenido de
diseñar software que no ‘interopera’ con otros sistemas, plataformas y
software. MS no es una empresa de hardware como Intel, de
computadores como IBM, sino de software. El gran salto de MS partió
de un acuerdo con IBM de proveer el sistema operativo DOS (más
tarde Windows) en los computadores que IBM vendía, y
posteriormente en los computadores que diferentes compañías
comercializaban. Es un sistema operativo que no destaca por su
profundidad técnica ni ha liderado la innovación tecnológica de fondo.
Esta línea de negocios la siguió después con otro tipo de software, por
ejemplo con la suite Office, su procesador de texto Word y planilla
Excel, y su navegador Explorer, con la ya conocida demanda por
monopolio de parte de Nestscape, etc. Todos estos productos también
tienen un bajísimo nivel de ‘interoperabilidad’. Para el lector no
entendido en tecnicismos, esto significa que dichos productos dificultan
y limitan al usuario integrarse con otros sistemas, o cambiarse si lo
desea a otro sistema, que no sean de la misma línea. Digamos de paso
que existe amplia tecnología alternativa a los productos MS, por
ejemplo Linux como alternativa a Windows, suite Open Office como
alternativa a Word y Excel, y Mozilla Firefox como alternativa a
Explorer; todos ellos además de distribución gratuita y código abierto.
El centro de la evaluación de una decisión sobre software a nivel
gubernamental debiera ser su nivel de ‘interoperabilidad’. Por ello,
muchas soluciones alternativas a productos MS ya han sido adoptadas
y están siendo fomentadas oficialmente por estados y gobiernos muy
respetables en materia tecnológica.
Nótese que la competencia “sana” funciona de otra forma: una
compañía de televisores no compite con otra dificultando que sus
clientes migren a otra compañía porque entonces no podrían ver ciertos
programas, sino a través de la oferta de mejores televisores. El negocio
de una empresa editorial no es atrapar a sus clientes imprimiendo sus
libros de forma que sólo puedan leerse con lentes especiales que ella
misma vende y que no permite leer a la competencia (y el cual es
finalmente su gran negocio), sino a través de la oferta de buenos libros
en buenas ediciones, ‘interoperables’ para cualquier sistema de
anteojos.
Con estos antecedentes, ¿es conveniente acordar con una empresa de
estas características la alfabetización digital de la población chilena,
hacer descansar en sus productos la documentación esencial del
ciudadano, y ligar las decisiones de seguridad del Estado a estos
mismos productos?
No es una pregunta menor, ni hay respuestas simples. Esto lleva al
siguiente tema.

3. El carácter de la toma de decisiones en este ámbito
¿Cómo se debieran tomar las decisiones en este ámbito de las TI, área
para la que, a pesar de ser reconocida por el Gobierno como
“responsable directo del crecimiento económico”, no existe siquiera
una subsecretaría? Al menos parece que todos concordamos que el

“potenciar y masificar el uso de tecnologías de información,
especialmente en los sectores y personas más postergadas”
es una
decisión importantísima, de alcance estratégico, que amerita ser
estudiada y discutida ampliamente.
Para ilustrar mejor esta necesidad hagamos una analogía. En el mundo
globalizado potenciar y masificar el uso de un idioma internacional en
nuestros jóvenes es estratégico ¿Cómo decidir cuál idioma y cómo
hacerlo?
Imaginemos que aparece una empresa de enseñanza del sánscrito, y
firmara un acuerdo con el Ministerio de Educación que consiste en una
“donación” consistente en libros, materiales didácticos, cursos, apoyo
para profesores, etc. para el aprendizaje del idioma sánscrito, con la
“modesta” contraparte del Gobierno de:

i) hacer “sus mejores esfuerzos para desarrollar el proyecto de
capacitación, dentro de sus competencias y posibilidades
presupuestarias, evaluando los aportes económicos que permitan
complementar el programa”,

ii) Comprometerse “a coordinar con el Ministerio de Educación la
incorporación de estos recursos tecnológicos en el sistema escolar”,

iii) Comprometerse a “contar con la infraestructura básica” y a
“contratar la asesoría de implementación del sistema” de aprendizaje
del sánscrito.
iv) etc. etc.

Claro, esta noble empresa dona el material, sus textos, su apoyo y
tecnología, con una “mínima” contraparte del Gobierno. ¿Haría bien el
Gobierno en aceptar este “acuerdo-donación”? Juzgue Ud. por sí
mismo.
Con estas líneas sólo pretendemos llamar la atención sobre el proceso actual
de toma de decisiones por parte de las autoridades en el área de TI. Pensamos
–al contrario de Carlos Osorio– que la “tormenta” desatada obedece
precisamente a que la comunidad informática en Chile está muy consciente
que estos temas son de profunda relevancia estratégica para el futuro del país.
Creemos, finalmente, que este tipo de decisiones no debieran dejarse a
asesores part-time en reparticiones que están lejos –por su ámbito de
competencia técnica– de entender los efectos e impactos tecnológicos de la
revolución de las TI. En esta dirección, urge que el Gobierno –siguiendo el
ejemplo de decenas de países, desde similares en perspectiva al nuestro, como
Australia, Nueva Zelandia, Tailandia y Korea, hasta gigantes emergentes
como India y China– centralice las decisiones sobre esta materia; si no ya en
un ministerio como los países mencionados, al menos en una subsecretaría de
Tecnologías de Información, y de esa forma transforme en hechos aquella
afirmación de que las TI son “las responsables directas del crecimiento económico”.

Anexo: Los compromisos del Gobierno en el Acuerdo.

1. En Capacitación, MS compromete sus recursos, y el Gobierno y
el Ministerio “harán sus mejores esfuerzos para desarrollar el
proyecto de capacitación digital [de MS], dentro de sus
competencias y posibilidades presupuestarias, evaluando los
aportes económicos que permitan complementar el programa.”
MS “ofrece” capacitar a la población chilena en herramientas
MS, y el Gobierno evaluará como lo apoya en esta cruzada.

2. Domicilio Digital: “Creación conjunta [entre el Gobierno y MS]
de un espacio donde los ciudadanos tengan acceso a toda la
información, notificaciones e interacción relevante con
instituciones públicas.”
“El Ministerio de Economía se compromete a contar con la
infraestructura computacional básica para la carga de cuentas de
ciudadanos y se compromete a contratar la asesoría [a MS? ] de
implementación del sistema de carga del ciudadano.”

3. Municipio Digital. “El Ministerio de Economía se coordinará con
la Subsecretaría de Desarrollo Regional a fin de realizar las
acciones necesarias tendientes a generar una oferta a los
municipios que les permita contratar los servicios de consultoría
requeridos para la personalización de los portales e
implementación.”

4. Escuela Innovadora en Chile. “El Ministerio de Economía
coordinará con el Ministerio de Educación el aporte
complementario para la realización de este proyecto de la escuela
innovadora.”

5. Escuelas conectadas. “El ministerio de Economía se compromete
a coordinar con el Ministerio de Educación la incorporación de
estos recursos tecnológicos en el sistema escolar.”

6. Profesores innovadores. MS generará una red de profesores. “El
Gobierno de Chile a través del Ministerio de Educación se
compromete a incluir estos recursos en el Portal EducarChile y a
apoyar las iniciativas de esta red.”

7. Pequeña empresa del siglo XXI. MS se compromete a poner a
disposición una “oferta” que incluirá el sistema operativo
Windows Vista Home o Business Edition.
“El Ministerio se compromete a coordinar con la Dirección de
Contratación Pública la difusión de esta oferta a objeto de
establecer las acciones concretas tendientes a que sea recibida
adecuadamente por las pequeñas y medianas empresas.”

8. Acceso tecnológico para sectores de escasos recursos.
“El Ministerio de Economía determinará las contrapartes
correspondientes, las que se coordinarán y suscribirán los
convenios que correspondan para concretar acceso a tecnología.”

9. Colaboración en el Fomento de una Internet Segura.
MS compromete una donación al Servicio de Investigaciones de
Chile, la que se “materializará de conformidad a la legislación
vigente y con la suscripción de los acuerdos respectivos”.
MS compromete la contratación de un estudio legal, “con el
objeto de colaborar con el Gobierno en la elaboración y
sugerencias legislativas que sean pertinentes.”

10. Colaboración con el Gobierno en materia de seguridad
informática: Es relevante señalar que en el acuerdo local
Grupo de Respuesta a Incidentes de celebrado entre MS
con el Seguridad Computacional (CLCERT) de la Universidad de Chile
-15 de enero de 2007- sobre materias puramente técnicas, no se
explicitó que éste sería usado por MS para lograr un acuerdo
mayor con el Gobierno.

11. Centros de Innovación y Emprendimiento.

12. MS se compromete a desarrollar un estudio sobre el impacto de
las TI en la producción nacional. “Una vez realizado dicho
estudio, el Gobierno de Chile, a través del Ministerio de
Economía, apoyará la difusión de éste.”

Resumen: hay compromisos de parte del Gobierno de Chile en el
acuerdo.

Notas:

(1)Disponible en http://www.economia.cl/aws00/Estatico/repositorio/k/L/f/gnoBqFQxlwICIIytdL8X299E=.pdf
(2) Comunicado de Prensa, Ministerio de Economía, 25 Julio 2007.
(3) DL 81, 2004, Norma técnica sobre Interoperabilidad de documentación
electrónica.