Leyendo el libro PROPAGACIONES (colectivo Criptonita [Cpt])


Fuente de la imagen: www.criptonita.cl

Con mucho interés contacté con el colectivo Criptonita para hacerme de una copia de su publicación Propagaciones. Trabajo posible gracias al Fondo de Desarrollo Institucional FDI del MINEDUC, y que en estos días se ha convertido en mi libro de cabecera. El equipo editor son Claudio Astudillo y María Paz Velásquez.

Criptonita es uno de los colectivos universitarios chilenos, vinculados a la Arquitectura que he estado siguiendo con atención. Se trata de un pequeño foco de pensamiento y reflexión al interior de la Escuela de Arquitectura de la UTFSM, sobre temas relacionados con la Arquitectura, pero desacostumbrados en nuestro medio local. Principalmente les atraen aquellas temáticas que hablan de las tecnologías digitales y su impacto social y artístico. Su escuela es muy joven y seguro que aún busca su propia definición. Así que celebro el como surgen valores y mentes inquietas entre sus futuros egresados.

En referencia al libro PROPAGACIONES: nuevos escenarios y campos de investigación tecnológica, este se divide en dos partes. La primera se denomina “Relaciones” y reúne artículos de diferentes investigadores, sobre análisis y reflexiones sobre los cambios que la nueva modernidad tecnológica (digital, virtual y de comunicaciones) están causando al mundo social. La segunda parte se llama “Aplicación” y expone trabajos de arquitectura, donde el proceso proyectual está supeditado al impacto de una nueva metodología de investigación, propia de estos tiempos en fuerte transformación.
Pero lo que escribo ahora no es aún una crítica. Estoy a media lectura del texto, y cada artículo me despierta muchas reflexiones que merecerán varios post. Así que esto primero son más unas ideas que me despiertan la temática general del libro. Más adelante iré escribiendo más post.

Una cosa es evidente y es que el futuro que se perfila de la mano de las nuevas tecnologías que todo lo influyen despiertan temor a no pocas personas. Aunque de naturaleza diametralmente opuesta, dependiendo a quienes toca.
Al público en general (un tanto lego o que se considera ajeno a esta revolución) le despierta un temor por lo desconocido, en donde siente que una tecnología que no entiende es una tecnología deshumanizada y por tanto es un peligro para su libertad, siendo a la larga hostil al estilo de vida que conoce. Es un poco lo que la imagen deformada de un Estado como Cybersyn se proyecta en el libro Synco. Lúgubre, misterioso y Bizarro (aunque según he entendido de dicho proyecto, el esquema básico de Synco no apunta a una IA -inteligencia artificial- esclavizando a la sociedad humana, sino que es al revés, se trataba de un Estado de cuerpo cibernético, pero con un cerebro humano). La tecnología apunta a resolver las complejidades de los sistemas modernos. Las respuestas a los problemas no serán dadas por una máquina Multivac, como lo idealizaba el cuento “La última pregunta” de Isaac Asimov. Sino que la tecnología mejora la canalización de la información, para que sean los humanos los que puedan pensar mejores respuestas. Y algo de esto es lo que se desglosa en el primer grupo de artículos compilados en el libro del colectivo Cpt.

Volviendo a la cuestión del miedo, por otro lado, se despierta un temor en las cúpulas y élites, por cuanto mucha de la nueva tecnología está fuera de su control y (¡oh, paradoja!) parece dar demasiado poder y libertad a las masas. Libertad para fiscalizar y para denunciar. Pero no hay que olvidar que algunas de estas élites conocen bien el juego del influir por medio del temor, así que se valen de histerias fabricadas para ir imponiendo reglas, límites y una nueva vigilancia, sobre nuestros juegos con la nueva tecnología, de forma de aumentar “su propio control”. “Cuidado con el libertinaje”… nos advierten (aunque en los mercados el liberalismo esté más que bien visto).

Dos grupos, dos formas de mirar el futuro. ¿Qué hacer ante esto?

El conocimiento sobre las posibilidades que nos depara la tecnología en nuestra vida (esa “sobre-modernidad” que se menciona en la presentación de la primera parte del libro) debe servir para ahuyentar el miedo. El texto habla de la encrucijada en la que se encuentran los arquitectos ante un nuevo panorama. Y mucho de lo que se expone en los diferentes ensayos presentados, está en un tono muy lúgubre, que deja un tanto perplejos a los arquitectos que lo enfrentan (así como a la mayoría del público). Pero estas encrucijadas no pueden ser vistas como una elección entre el bien y el mal. Todos los caminos son desconocidos. Se trata de oportunidades. Las posibilidades de elaborar mejores formulas para resolver los problemas nuevos y los de siempre.
Y la mejor forma de tomar ese conocimiento es hacerlo suyo. De eso habla la segunda aparte del libro, de trabajos y proyectos que van tomando los nuevos conceptos, las nuevas metodologías y las nuevas herramientas. Los arquitectos comienzan a operar en este nuevo ámbito. Desvelan sus posibilidades y las convierten en obras. En cierto sentido, la segunda parte del libro es la revisión más positiva de los problemas que se denuncian en los artículos de la primera parte.

En realidad el libro se plantea como la revisión de un tema que nos sobrevuela y que como arquitectos no podemos desatender. Los editores han entendido perfectamente su papel dentro de la discusión disciplinar. Y precisamente denuncian una carencia de discusión sobre todo esto. El libro PROPAGACIONES reúne diferentes ejemplos y reflexiones enfocados en su matriz conceptual e ideológica (a diferencia de lo meramente formal, con que suelen ser abordados por otras publicaciones). Y aunque aún no termino la lectura de este libro, por ser una primera compilación de este tipo de temática hecha por arquitectos, puedo decir que es un libro que se presenta como único en su clase, a nivel local.

Para todos lo que lean PROPAGACIONES, queda clara una tarea pendiente: el cómo democratizar el conocimiento de las nuevas tecnologías. Hacer que aquella sociedad aún perpleja y temerosa (y, por que no decirlo, envidiosa; al no poder acceder) pueda también hacer suya la nueva modernidad para gozar de sus múltiples y grandes posibiliades.

Aprovecha la edad dorada de Internet…, mientras puedas.

Internet censurada en Turquía
Creative Commons License photo credit: Mentat Kibernes
Imagen: mensaje que se podía leer cuando se trataba de acceder a WordPress.com y todos sus blogs durante la censura en Turquía (septiembre 2007).

Hace dos años atrás, en junio del 2006, leía estos párrafos citados en el blog microsiervos, que referían a que la edad dorada de la Internet era en ese momento y que pronto acabaría. Hoy, parece que ya esta empezando a tocar la campana que marca el fin del recreo en que vivíamos, disfrutando de las infinitas posibilidades que las nuevas tecnologías de Internet nos permitían, sin ninguna responsabilidad ni regulación. Si, la información que circula libremente y la autonomía de la red, comienzan a colmar la paciencia de ciertas personas, poderes e instituciones. Y parece que se acaba la manga ancha y comienza la regulación, la vigilancia, el control y la censura.

Al control y censura sobre la Internet, que países como China, Iran, Arabia Saudi y otros 22 países, ejercían (según un informe publicado en el 2007); se sumó Francia, que fue la primera democracia en comenzar con la idea de filtrar la Internet, apoyándose en los Acuerdos Olivennes, impulsados por el farandulero Presidente Sarkozy y las sociedades gestoras de derechos de autor. La idea era vigilar las redes P2P.
El “modelo Sarkozy” como se le llama, a comenzado rápidamente a ser estudiado para replicarlo en el resto de los países como España e Inglaterra. Despertando el apetito de mayor control sobre la ciudadanía, como lo grafica el que en el 2008, se armara una polémica por la votación en la Eurocámara de las controvertidas “enmiendas torpedo”.
Hoy, a fines del 2008, se anuncia que otra democracia pretende ejercer censura sobre Internet, al mas puro estilo Chino. Se trata del gobierno australiano, quienes han invertido millones de dolares en tecnologías de sistemas de filtros, para bloquear el acceso a sitios web de una larga lista negra, cuyo catálogo es secreto, y que tiene como justificación, la lucha contra el terrorismo, la pornografía infantil, y las redes P2P. La medida comenzará a regir sobre los ISPs a partir de mayo del próximo año (entre paréntesis, los servicios de Internet en Australiana está entre las más lentas y caras del mundo y estos filtros parece que ralentizarán más el sistema).
Como se puede ver, el vaticinio sobre la Internet, que a partir del 2006 se anunciaba, parece que ya ha comenzado a hacerse realidad. Y aunque no quiero ser alarmista y negativo, creo que el futuro de la red se torna cada vez más desesperanzador. ¿Qué seguirá a todo esto?
Tal vez lo mejor es aprovechar el tiempo que queda y sacar el mayor partido a lo que tenemos, antes de que nos lo acorralen. O tal vez, una mejor idea es oponernos ante el abuso, y actuar antes que sea demasiado tarde.

¡Ah! Como corolario, no podía faltar esta noticia de Navidad. Un grupo de payasos, que para peor son diputados chilenos, no han podido evitar “piratearse” (copiar) el modelo europeo, y están proponiendo una absurda norma a la ley de propiedad intelectual, que permita prohibir el acceso a la Internet para quienes bajen archivos de la red. Bueno, aunque no lo apruebo… los comprendo. Siempre es más fácil plagiar las ideas ajenas, que pensarlas uno mismo.

Feliz Navidad 😉

Los homeless…

Mientras miraba el World Press Photo. Di con una imagen similar a la que vemos arriba. Se titulaba Tiendas para homeless, en París. Y lo que muestra son tiendas de campaña, que algunas organizaciones de ayuda han repartido entre gente sin hogar, en algunas ciudades del primer mundo (en inglés: homeless).

Bueno, al ver la imagen recordé que hace años tuve una fuerte discusión, en un seminario del Magíster de Arquitectura, sobre este mismo tema, con otros estudiantes de post-grado.
Resultó que me habían invitado a integrar una comisión para este seminario. Ahí estaba yo, sentado en una larga mesa blanca, con otros académicos mucho mayores, listo para comentar las exposiciones de un pequeño grupo de estudiantes del Magíster, que estaban frente a nosotros. A nuestras espaldas, se sentaban en las graderíasm un público formado por otro numeroso grupo de alumnos.
Recuerdo que entonces un estudiante presentó un trabajo de investigación, donde él trataba el tema de los homeless y su precario mundo. A medida que avanzaba la disertación, se proyectaban frente a nosotros distintas imágenes y esquemas. No pasó mucho rato para que empezara a sentirme incómodo, ya que toda la exposición me parecía que se situaba en una perspectiva muy frívola y deshumanizada.
Lo que más me molestó fue esa mirada abstracta y la falta total de sentimiento frente al drama. Recuerdo las fotografías que mostraban los objetos personales de los homeless, (mezclados junto a la basura), siendo analizados como conjuntos estéticos y de orden espacial. Recuerdo un gráfico que dibujaba la distribución los circuitos de desplazamiento de lo que parecía ser un “hábitat del homeless”, y que a mi me rememoraba esos gráficos migratorios de los animales, que uno ve en los documentales.
Pareció que la sala se saturó de un aire de metódico análisis (al menos yo sentía eso), en donde una distancia enorme como un abismo, se abría entre “el objeto de estudio” y nosotros. Un refinado y académico menosprecio nos contagiaba, al observar toda esa miseria con curiosidad casi científica…
Cuando me tocó opinar, lo critiqué con dureza. Ahora que lo pienso, yo estaba muy molesto y creo que mi tono de voz era tan agrio que sorprendió y descolocó al pobre estudiante, al punto de que no pudo argumentar una buena defensa. Bueno, la verdad es que la discusión no era equilibrada, ya que él no podía replicar en el mismo tono, así que nuestro duelo no se extendió demasiado.
De entre todas las experiencias y estilos que puede tener nuestro oficio, llevarlo a lo más indolente, a lo más alienado (simulando una metódica objetividad científica), no hace más que despojar, a personas totalmente desprotegidas, de lo poco que pueden conservar; como es el respeto y la preocupación, que una sociedad instruida debería guardarles.
Tendencia muy distante a otras expresiones del Arte, cuya observación del mundo rescata y transmite una belleza que la enaltece y dignifica. El Arte da, no quita.

Un mundo cínico.

Ya llevo viviendo algunos años en el mundo de los adultos (tengo 34 años), aunque no puedo decir que ya haya asumido todas las responsabilidades de un adulto (a diferencia de muchos de mis compañeros de generación). Ahora, la mayoría de los que navegan por Internet son gente muy joven. Generalmente adolescentes. Así que esta pequeña entrada va para ellos.

En una palabra forzada, ¿cómo es el mundo de los adultos?
Pues como respuesta diría que es un mundo cínico.

No es una declaración deprimida, ni quejumbrosa. No alego contra ningún sistema. Ni contra mi propia realidad o contra mi propia mediocridad. No se si en otras sociedades es distinto. Pero si alguien me forzara a expresar todo lo que he visto y oído en una sola palabra, aquí y ahora, (comprimiendo conversaciones, situaciones, historias, discursos, etc.) esa palabra sería “cínico”.
No voy a explicar nada. No voy a justificarla. Ni voy a hacer un discurso moralista. No hay tiempo. Además mis conocimientos no llegan a tanto. Esta es una aseveración que hago hoy. Aquí, en Santiago de Chile. Como una palabra a flor de labios que se enuncia, cuando la primera impresión choca con las ideas y juicios formados en la adolescencia. Una palabra rápida, irreflexiva… de los sentidos.
Solo puedo decir ahora “cínico”. No tengo en este momento más palabras. Y como dije, no hay tiempo. Es la respuesta sintética a una pregunta que viene desde la otra orilla. Es mi primera palabra, mientras aún estoy en la pleamar del mundo de los adultos. Sin internarme en lo profundo. Sin asimilarme por completo.