Vista nocturna de la Expo Shanghai 2010.

Expo 2010 at night from Aki Naito on Vimeo.

Una tal Aki Naito ha subido varios videos a la plataforma vimeo con imágenes de la expo Shanghai 2010. De entre todos he seleccionado este que muestra una imagen de algunos pabellones con todos sus juegos y parafernalia de luces.
Si bien Aki no tiene la mano muy firme y además es medio indecisa al momento de apuntar la cámara, el video es bastante nítido, lo que lo hace interesante de ver. También les recomiendo ver otras grabaciones que le ha hecho a varios de los pabellones.

Soñando con el Olimpo.

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Imagen vía: Shanghai Expo Insights.

Shanghai April 2010
Creative Commons License photo credit: Remko Tanis

Una tendencia de muchos arquitectos y oficinas importantes es publicar renders e imágenes de sus proyectos aún no construidos con mucho trucaje y efectismo, no importando que al final la realidad diste mucho de la imagen previa “renderizada”. Y es que tal como dicta la frívola tendencia en el fashion, donde las imágenes de las delgadas modelos son retocadas digitalmente hasta alcanzar una belleza inhumana, lo mismo ocurre con las ilustraciones de Arquitectura.
Siempre he visto esta tendencia como el lado más cursi y de mal gusto de lo que es la representación arquitectónica. Lo Kitsch se dispara recreando edificios con punzantes ángulos en escorzo, ambientes etéreos, aires sonrosados, brillos de espejo y figuras humanas traslucidas como espíritus y querubines habitando palacios en los campos elíseos.
En efecto, dichas ilustraciones aspiran a mostrar proyectos de edificios “modernos” como si fueran la reencarnación del mismo Olimpo. No entiendo como en medio de los tiempos que corren, los arquitectos se rinden a mostrar públicamente su “fetichismo” por los vapores embriagadores e insinuantes de lo “mítico y sublime”.
Mirando estas imágenes de proyectos que se suelen presentar a concursos o a la prensa, queda en evidencia lo que hay en las pecaminosas cabezas de los arquitectos: construyen Madonnas… pero sueñan con odaliscas.

Imagenes: proyecto y obra construida del Pabellon de Arabia Saudita para la Expo Shanghái 2010.

Discusión sobre la polémica muestra de Chile en la Expo Shanghai 2010

La participación de Chile en la próxima expo Shanghai 2010 está concentrando mucha discusión. Si estás interesado puedes leer algo de esto siguiendo estos enlaces:

http://www.expo2010chile.cl/
http://www.quepasa.cl/medio/articulo/0,0,38039290_101111578_383511578,00.html
http://arq.puc.cl/2009/07/20/el-autogol-de-chile-en-la-expo-mundial-articulo-de-alejandro-aravena-en-revista-el-sabado/
http://www.theclinic.cl/2009/07/18/alejandro-aravena-arquitecto-de-elemental-y-chile-en-shangai-2010%E2%80%9Csomerville-fue-negligente%E2%80%9D/
http://blog.latercera.com/blog/pallard/entry/chile_en_shanghai_2010
http://buscador.emol.com/dispatcher.php?query=shanghai%202010&portal=emol
http://www.plataformaurbana.cl/?s=shanghai+2010&image.x=11&image.y=11
http://www.colegioarquitectos.com/CAPRENSA/shangai.pdf?i=631

A riesgo de volverme un opinólogo, no puedo abstraerme de hacer mi comentario.

Tomando el conjunto de opiniones ventiladas en la prensa, solo consideraré unas pocas que me parecen las principales. Las otras críticas, o ya no pueden aspirar a cambios o derechamente son mal intencionadas y carecen de espíritu constructivo.

El nivel de la discusión más profunda aquí parece centrarse en el tipo de mensaje que se considera idóneo entregar como sociedad durante este evento internacional. El “qué debemos decir”.

Por un lado, las críticas más certeras al proyecto provienen de personas (arquitectos) del ámbito de la academia. Ellas postulan que el mensaje que se debe incluir al interior del pabellón chileno, debe ser el CONOCIMIENTO que nos ha aportado nuestra experiencia en elaborar soluciones a los problemas de la ciudad. Nuestro saber acumulado.

Por otro lado están los diseñadores de la muestra (y de la que no he podido encontrar detalles del montaje), que habrían apuntado a elaborar un mensaje desde el ámbito de la publicidad y el marketing (con todos sus buenos oficios), usando conceptos que apelarán supongo a ideas positivas, sensaciones, etc. y que se englobarán dentro del tema central de la convocatoria. Y antes de disparar, hay que decir que se trata de la fórmula tradicional de comunicación de las empresas hacia los potenciales consumidores y que en otros eventos dio excelentes resultados, como en la Expo 92 de Sevilla.

La verdad es que ambos mundos (ciencia y publicidad) parece que aquí no se llevan (aunque en la actualidad las universidades se manejan muy bien con la publicidad y el marketing).

En una sociedad como la nuestra, el conocimiento propio no es nuestro bien más valorado socialmente. Los críticos al montaje de la expo no sólo deberán convencer a las autoridades de que es un buen momento para exponer al mundo nuestras obras, sino además, creo que deberán convencer a nuestra sociedad entera sobre el valor de este conocimiento. Será interesante ver en este “gallito”, la “fuerza” que puedan desplegar los arquitectos para conseguir dichos cambios.

A nivel personal, creo que la percepción que el público tiene sobre, por ejemplo, las políticas públicas que se han desarrollado en nuestras ciudades (viviendas sociales, infraestructura de transporte, tratamiento de aguas, etc.) es por demás desconocido, sino teñido de un color negativo. Y esa impresión suele reiterarse en la imagen que los medios entregan. Si le hablas a cualquier persona sobre viviendas sociales esta evocarán en la memoria hechos como “las cosas copeva”, “las casas chubi”, las básicas de 6m2 ó las protestas de los “deudores andha”. Si les hablas de las rutas y carreteras concesionadas, la gente rememora los conflictos con vecinos afectados por falta de accesos, los tacos en hora punta, las “pantagruelicas” multas por no pago del TAG , o concesiones no finalizadas correctamente como el caso de las cárceles, etc. Y si les hablas del sistema de transporte, el Transantiago no será el recuerdo más feliz, no importando que tan “mafioso” fuera el sistema anterior.

En fin. Independiente de que todos estos hechos fueron efectivamente reales (o que al contrario, en realidad fueron casos que no representan el total del trabajo efectivamente bien realizado), cualquier reportaje o resumen noticioso que tocara estos temas, no importa que tan objetivo sea, dedicará bastante a rememorar todos estos malos ratos.

Visto así, no me sorprende que cuando se plantea elaborar un discurso para un público internacional, la idea de que como país tenemos un conocimiento concreto que pueden servir de ejemplo (guardando las escalas) para el resto del mundo, este no esté muy presente en el ideario colectivo. Al contrario, ¿no se tiende a pensar que nuestros logros siempre resultan muy pobres de comparar con las obras de fuera? Si has estado fuera y conoces el trabajo del otros, bien puedes comparar y efectivamente decir esto ellos lo hicieron bien, pero esto otro nosotros lo hicimos mejor (o al menos distinto e igual funcionó).
Al menos, en este caso, las principales críticas provienen de personas que tienen ese “roce” internacional y que pueden hacer dicha comparación.
No se trata de ser chovinistas. No importa que tan serio o concienzudo se quiera ser, o con cuantas flores se adornen nuestras obras locales. Si no hay un material realmente interesante de exponer a la comunidad internacional, no habrá diferencia entre cada mensaje.

Los académicos que han alzado la voz en esta ocasión parecen estar seguros y creer en el valor de nuestros logros como sociedad. Pero además de las críticas a las autoridades, se deben hacer críticas a todos nosotros. Ya que quizás, lo que falta ahora es que sea el resto de la sociedad (medios, público, políticos) la que deba comenzar a creerse el cuento.