La Arquitectura Experimental de Manuel Casanueva Carrasco.

MANUEL LUIS CASANUEVA CARRASCO

Nace el 29 de junio de 1943.
En 1962 entra a estudiar Arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso. En 1970 obtiene el título de arquitecto y en 1984 es nombrado profesor titular de su escuela de Arquitectura.
En 1967 participa en la fundación de la Cooperativa Amereida Ltda. y de la Ciudad Abierta de Ritoque.
Ha desarrollado obras en la Ciudad Abierta y en múltiples travesías desde 1979.
Forma el curso de Cultura del Cuerpo, organizando actividades deportivas y lúdicas además de torneos ínter escuelas. Cierra esa etapa con la patente en EEUU del invento del Windroller o “Eolo”.
Ha sido profesor invitado en varias escuelas. En la Universidad Finis Térrae, en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en la Universidad Oceánica, en la Universidad de Talca.
En 1991 desarrolla la Tesis del Arquitecto Orfebre (proyecto Fondecyt), base teórica del proyecto Fondecyt de la Hospedería del Errante de 1995.
En el año 2000 es invitado a montar una exposición sobre Amereida en la Universidad de Harvard.
Se entrevista con Álvaro Siza en el 2001, y con Clorindo Testa en el 2003.
Tiene publicaciones en la revista ARQ de la PUCCH, en ARQ de Cambridge, Spazio e Societá de Milán, AV de Madrid, CA de Chile y otras.
En enero del 2004 expone en el MAC y publica su libro “De los Campos de Abstracción y los Elementos Técno-Arquitectónicos para una Arquitectura Experimental”, editado por la Universidad Finis Terrae.

(Fuentes: Base de datos Conicyt. Y libro “de los Campos de Abstracción y los Elementos Técno-Arquitectónicos para una Arquitectura Experimental”).

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Torneos deportivos en Ritoque.


Obra de travesía en Antofagasta.


Victoria de Samotracia. Icono de la Tesis del Arquitecto Orfebre


Planta Hospedería del Errante 1998.


Exposición en el MAC. Enero 2004


Exposición en el MAC. Enero 2004


Exposición en el MAC. Enero 2004

Una característica de mi escuela, es el no rendir “pleitesía” a los arquitectos del medio local, o de aquellos de “moda” en el medio internacional. Es decir, no se realizan trabajos sobre ellos. Ni sobre sus vidas, ni sobre sus obras.

Fiel a esto, escribir algo sobre el arquitecto y académico Manuel Casanueva Carrasco, corresponde un ejercicio de reflexión sobre la formación de uno mismo, más que un tipo de homenaje. Ya que aunque mi contacto con él ha sido más breve y formal de lo que hubiera querido (principalmente como su alumno, en el taller de 5º año), este representó, la práctica más entusiasta, radical e intensa que me ha tocado vivir en el campo de este oficio.

Fue hace casi diez años, que en una mañana, nos reunimos en una pequeña sala, un grupo de 25 alumnos que iniciábamos el primer semestre de ese taller de 5º año. Era un taller formado especialmente por Manuel, para iniciar el proyecto Fondecyt que había recientemente ganado y al que conocimos someramente como la “remodelación de la Hospedería del Errante”.
Así, mientras nos organizábamos para los trabajos de demolición de la antigua hospedería, en una primera etapa del taller, Manuel comenzó a transmitirnos los principios teóricos de la “Tesis del Arquitecto Orfebre”. Donde nos mostró como “Arte y Técnica” podían volver a estar hermanados. Y que no es indispensable la alta tecnología, para ser innovadores en la técnica.
Ya no más el cubo, como recurso plástico, si no “lo cúbico”, dictaminó. Y bajó esa orden, empezamos a ejercitar en un “Curso del Espacio”, sus planteamientos formales sobre los “impactos e impresiones cúbicas” para “cuerpos fuselados”. Maquetts y trabajos plásticos que fueron aproximaciones proyectuales, a lo que serían las diferentes partes de la “Hospedería del Errante”.
Y una vez que habíamos adquirido la base, que la habíamos asimilado, nos enfrentó a la obra. A construir en escala 1:1, con nuestras propias manos, aquellas palabras, aquellas imágenes, aquellas frágiles maquetts que habíamos armado y desarmado tantas veces, bajo su atenta mirada.
Fue agotador. Fue extenuante.
Pero también emocionante.

Para mí, el haber participado en ese taller, significó no solo que cambiara la forma de mirar a mi propia escuela, si no también, mi percepción sobre la Arquitectura misma.
He quedado marcado por aquella experiencia hasta el día de hoy, haciéndome calibrar la contingencia diaria, incluso las acciones más comunes, desde la perspectiva de “lo moderno”, que para Manuel Casanueva, no parece algo consagrado, sino algo en un “constante estado de experimentación”.

Artículos relacionados: La Arquitectura Bioclimática como Arquitectura Experimental.

La Hospedería del Errante (1995-1999)
Ciudad Abierta de Ritoque. V Región, Chile


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Deflector aerodinámico, Hospedería del Errante.


Fachada norte (1996).


Imagen: Juan Purcell.


Flanco Noreste.


Imagen: Juan Purcell.


Acceso.


Vitreaux.


Vitreaux.


Estructura Taller de obra.

EL GRUPO AMEREIDA 1949-2005

ARQUITECTURA:

“Extensión orientada que da cabida”.
Alberto Cruz.

“Extensión orientada que da cabida a los actos y oficios humanos, para que estos resplandezcan como en fiesta”.
Fabio Cruz.

El presente artículo corresponde al capítulo de introducción de mi tesis de Magíster en Arquitectura, que realicé el año 2000, y que versó sobre la historia de mi escuela de origen: “La Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, Chile”. Esta tesis a servido como base de algunas publicaciones posteriores editadas por académicos en Europa. Y la intención de publicarlo aquí, es continuar aportando a la difusión nacional e internacional de la obra realizada por esta escuela.
Espero se me perdone las imprecisiones y falta de identificación de fuentes de todas las imágenes utilizadas (las que sin embargo, puedo asegurar, se encuentran incluidas en la bibliografía de la tesis).
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ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA COMO ARQUITECTURA EXPERIMENTAL.

ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA COMO ARQUITECTURA EXPERIMENTAL.
El caso de la Hospedería del Errante y la sede de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Austral de Chile.

Por Andrés Moya.


Deflector aerodinámico, Hospedería del Errante.

El presente ensayo busca exponer dos ejemplos de una arquitectura que se plantea sensible al entorno, desde la perspectiva de considerarla un medio de energías dinámicas que afectan invariablemente al cuerpo de la obra arquitectónica.
Se trata de que este medio, que suele ser definido como la “intemperie”, a la que están sometidos todas las construcciones, y que desde un punto de vista general, los arquitectos siempre han considerado (de hecho, más allá de la natural barrera hacia la lluvia y el frío, los arquitectos han recurrido a intangibles como la luz y el sonido en la formulación de sus obras, buscando la forma de construir y manejar espacios con estos elementos o desde la necesidad de mitigar sus efectos en los interiores) ya no se le ve como ingobernable y atentatorio de la obra. Como el causante de la entropía o desgaste de esta. Si no, como parte constitutiva del control de la “atmósfera interior” de toda obra o de la así llamada “temperie”(**).

Esto nace de una necesidad clara y conocida, que es la constante búsqueda de la economía de los sistemas. Cada vez más se cuantifica los costos que implica la construcción de esta “temperie” en grandes edificios (por ejemplo la climatización por medio de sistemas de aire acondicionado y de calderas) y en consideración a esto, la arquitectura nos presenta en este momento una postura que se ha dado en llamar por un lado Arquitectura Bioclimática y en un término más amplio, Arquitectura Sustentable.

El sentido de comparar el caso de la Hospedería del Errante, de Manuel Casanueva y la sede de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Austral, de los arquitectos Roberto Martínez y José Miguel Biskupovic, se sostiene en que ambos ejemplos corresponden a obras realizadas al interior del ámbito académico, dentro del campo de la experimentación; y apuntan a dar respuesta al mismo problema climático y energético.
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La Hospedería del Errante (1995-1999)

Ampliamente publicada(1), esta obra realizada en la Ciudad Abierta (localidad de Ritoque V Región), por el arquitecto Manuel Casanueva y los talleres de alumnos de arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso tiene por fundamento dos proyectos de investigación Fondecyt(2), de los cuales el último titulado “Desarrollo en el espacio constructivo de elementos técnicos – arquitectónicos que gradúan las energías de la intemperie” es el que corresponde a la obra en si.


Fachada norte (1996).

Esta obra se desenvuelve en el campo de la Arquitectura Experimental(3) al decir de su autor. Y que en este caso implicó el encuentro entre la dimensión de lo existente y lo nuevo. Puesto que basándose en una estructura de albañilería, original de una primera obra erigida en 1981, se resuelve demoler la antigua cubierta y re-erigir la envolvente, a la luz de un nuevo planteamiento arquitectónico, tal como lo anuncia el título de la investigación.

Para entender la dimensión de propuesta de esta obra, es necesario conocer no solo el resultado arquitectónico, si no también el proceso proyectual que requirió.

Deseando no ahondar en la complejidad de su teoría estética, solo diremos que la “dinámica” es el espíritu general de la forma en la nueva obra, lo que se ve en dos aspectos que fueron primordiales en su diseño: la “cinética” del viento y la “cinética” del objeto cubo. Así, se trata del “movimiento” que proyectado en y sobre sólidos generó una suerte de “envolvente” arquitectónica, que se levantó sobre los restos de la antigua estructura de albañilería. El movimiento del viento sería la ley que definiría la superficie externa de esta envolvente, la teoría de lo “cúbico” definiría los interiores.

(*)Imagen: Juan Purcell.

Puede apreciarse en la obra una suerte de cubierta compuesta de tres grandes planos cuadrados sucesivos, que por su transparencia actúan como lucarnas iluminando cenitalmente los interiores. Como muros se aprecian diferentes cuerpos poliédricos, huecos, planos ranurados y superficies alabeadas. Formando en su conjunto una composición múltiple de aristas que se interceptan en todas direcciones.

Todas estas formas componen la envolvente, se definió en algunas partes como “fuselaje”, en otras como “celosía”, y en otras como “conectores de impactos cúbicos”. Elementos llamados “técnico-arquitectónicos”, que desde su particularidad pretendían dar respuesta a las diferentes solicitudes y rigores del entorno(4).
Es decir, se trata de un proceso de captación de las energías de la intemperie, las cuales a través de estos elementos pretenden ser graduadas(5).
Una es la energía del viento, la cual ese consideró como “modeladora” de la forma arquitectónica de la “envolvente”. Mediante muros adecuados como elementos fuselados y dispositivos de aceleración eólica, la obra conducía y desviaba los fuertes y corrosivos vientos que habían deteriorado la antigua hospedería, intentando también dar protección a determinadas zonas, que por su orientación experimentaban efectos contrarios de viento y lluvia.


Flanco Noreste.

La segunda “energía” corresponde a la luz, la cual se pretende graduar por medio de lo que se definió como umbrales de baja intensidad(6). Es decir, diseñar las fachadas expuestas a la incidencia directa del sol (sector norte) como celosías, de forma que hacia el interior de la hospedería se evitaran los desagradables efectos del contraluz y encandilamiento. Junto con esto, esta luz se constituyó como un elemento con el cual intervenir cromáticamente algunos espacios.

Ahora bien, lograr el desempeño eficiente de cada elemento y del conjunto de la obra, requirió una metodología de trabajo y proyectación, que implicó, por un lado el conocimiento de teorías plásticas, a la par de principios de aerodinámica. Y por otro, la experimentación a través de los que se ha dado en llamar “campos de abstracción”, (modelos o maqettes conceptuales de trabajo, exploración y ensayo).

Los Campos de Abstracción son el fundamento teórico – fáctico de la indagación anterior al caso arquitectónico; en cuanto campo, ellos aportan la claridad de “n” coordenadas menos, las cuales en estos casos son: La función, La Escala, La Ubicación, La Orientación. Es de estas “n” coordenadas que el estudio se abstrae
(7).

(*)Imagen: Juan Purcell.

Un Deflector Aerodinámico(8), una Tobera-Pórtico
Espacial Galería(9), un Vitral(10) o Celosía Pórtico y un Rincón de Estudio(11) son algunos de los elementos que el proyecto trabajó, no solo desde su dimensión “estética formal”, a través de una serie de “ejercicios plásticos abstractos” (los campos de abstracción, que tenían como base la teoría plástica de Casanueva). Si no que a medida que decantaban en “modelos arquitectónicos”, debían enfrentar diferentes problemáticas referente al tema de la intemperie en Ritoque, estudiando sus comportamientos y posibles soluciones.

Es decir, se exigía que los modelos debían ser sometidos por los talleres a pruebas y estudios aerodinámicos. Dos túneles de viento de “alta y baja tecnología” respectivamente (en el Taller de alumnos y en un laboratorio de fluidos), exponían las características particulares de las formas en diferentes escalas(12).

Este campo de pruebas, como parte del proceso proyectual, redefinió las diferentes propuestas de los deflectores, toberas, etc. como “prototipos”, a los que se les asignó una dimensión “cuantificable”. Esto se evidencia en la forma en que la obra era estudiada (en relación con sus áreas de alta y baja presión), entendiéndose su eficiencia como el coeficiente mínimo del “Nº de Reynolds(13)”.


Modelo durante pruebas de túnel de viento.

Existen variadas aristas de esta obra, que conducen hacia otros temas. Sin embargo, estos antecedentes presentados son algunos de los que apuntan a mostrar como se desarrolló una faena que asumió su fundamento del “dar cabida” como el “dar temperie”(14).

Escuela de Arquitectura de la Universidad Austral, Sede Isla Teja (2003).

Diseñado por el propio cuerpo docente de esta nueva escuela, se trata también de una obra de carácter experimental, emplazada en rivera del río Valdivia en el Campus de Isla Teja perteneciente a la Universidad Austral.

Compuesto por dos estructuras independientes, una es exterior y corresponde a una suerte de “galpón” de estructura metálica de fachadas completamente translúcidas, con cubierta de dos aguas opaca y quebrasoles en una de sus fachadas. La segunda estructura esta al interior y conforma un edificio tradicional más pequeño de tres pisos y de muros sólidos blancos, donde se albergan las oficinas y salas de clases. Este cuerpo se corona con una terraza habitable distanciada de la cubierta del “galpón”. En uno de los extremos, el edificio más pequeño se distancia más de la fachada traslúcida dando lugar a una suerte de hall de gran altura que se orienta hacia el río. El conjunto da la sensación de un gran contenedor de vidrio “ocupado” en su espacio interior.
Ambas construcciones no están adosadas en ningún punto, existe un espacio entre ambos cuerpos que distancia a los dos volúmenes entre si, una suerte de doble fachada.

La intención de esta obra, según sus autores, es mantener un control climático al interior del “galpón”, para lo cual por un lado aprovechan la radiación solar para temperar el espacio interior y por otro ejercer un control de este, por medio de sistemas de ventilación en la cubierta. La idea es que en invierno, que es cuando la temperatura exterior baja, se pueda mantener un interior templado y agradable a bajo costo. Podría entenderse como una suerte de dispositivo a la manera de los invernaderos, que no solo genera un micro clima regulado, sino que da protección a las salas y oficinas del cuerpo interior, del viento y la lluvia.

Sin embargo lo que más define el sentido de esta propuesta es que se trata de un edificio que alberga en su interior a otro edificio. Donde la función de ambos es puntual a las solicitaciones del medio.
Por ejemplo, el edificio exterior, no guarda relación con el cuerpo interior. Su forma, materialidad orientación, etc. no se condicionan a la “arquitectura” de las oficinas y salas. Al contrario, se trata de una construcción que ha sido diseñada eficientemente hacia los agentes externos de la luz y el calor (no así del viento). Se trata de un “captador solar” cuya función primordial es que conforma una “atmósfera” interior.


Fachada translúcida doble.

La relación del edificio interior con el exterior es, podríamos decir, a la manera de una “estiba”. Sus recintos, circulaciones y espacios buscan el mejor ordenamiento. La ocupación más eficiente del “contenedor” es lo que rige las posibilidades formales del edificio interior. Y sin embargo, existe a la vez la posibilidad de cierta “libertad”, puesto que debido a esa misma independencia entre estructuras, el interior se puede proponer desde varias formalidades.

Del “dar cabida” al “dar temperie”

¿Que tienen en común estos dos ejemplos arquitectónicos? A simple vista ambos se ven muy diferentes en forma y materialidad, pero lo que resulta interesante de analizar es que ambas obras apuntan hacia un mismo objetivo, mostrando una sensibilidad común hacia el medio y sus solicitaciones.

Ambas obras se inscriben en la arquitectura experimental. Son prototipos, donde se han privilegiado ciertas características por sobre otras, las cuales han requerido una etapa de cuantificación y cálculo para evaluar su funcionalidad.
Es una nueva dimensión de entendimiento de la obra arquitectónica. La hipótesis que en algún momento se plantean estas obras, requiere ser comprobada, sometida a variadas pruebas y registrada. Aparecen los gráficos de presión, los cuadros de oscilación térmica, los perfiles alares, etc. Nuevas unidades contables para un nuevo lenguaje.

Pero aún más. Se trata de ejemplos que se plantean como edificios dentro de edificios, donde el más externo se orienta hacia la intemperie. Mientras que el más interior al habitar.
En su conjunto son permeables y a la vez aislados. Matizan y gradúan el clima exterior para crear una atmósfera propia, autónoma, para los edificios que ocupan ese interior. La sede de Isla Teja es evidente en esta postura. Se trata de un “cobertizo” que a la vez da temperie y da cabida a otro edificio, a otra arquitectura. En el caso de la Hospedería, pareciera no ser tan evidente, pero de hecho la envolvente se estudió como un cubrimiento de dos cubículos de albañilería en los cuales se agrupaban la cocina, los dormitorios y baños. Es más, el fundamento de la obra planteaba que el co
ncepto de lo fuselado de la cubierta se separaba de las superficies que daban hacia el interior, las cuales debían seguir su propia ley (a lo que se llamó “lo cúbico”)(15).

Tal como la Hospedería de Manuel Casanueva se adecua a la aerodinámica del viento, de forma de captar a ésta con la mayor eficiencia posible (a la manera de un casco de barco que navega en los vaivenes de la atmósfera), la sede de Isla Teja busca ser receptora de las radiaciones térmicas del sol. La idea es alcanzar el mayor espacio de atmósfera controlada posible. Su dimensión es el tamaño. Pero ambos difieren en el espacio trabajado, mientras que en la sede de Isla Teja el espacio interior es lo que se cuantifica por medio de medición y calculo, las pruebas a las que fue sometida la hospedería median y estudiaban la envolvente en su control del viento en el exterior.

Es decir, por un lado la obra de Casanueva busca dar respuesta a estos temas por medio de la “Forma”, mientras que la sede de Isla Teja, orientado al tema de la radiación solar, por el material (grandes superficies traslúcidas de vidrio). Sin embargo, ambos coinciden en plantearse como “métodos pasivos” en su interacción con los agentes de la intemperie. Donde, tal como dictamina Manuel Casanueva, el “dar cabida” se entiende a la vez y al mismo nivel, como un “dar temperie”.

La Arquitectura Experimental

No se trata de clasificar el carácter de estas obras bajo el rótulo de “Arquitectura Bioclimática”. De hecho, el mero catalogar sería desentenderse de las variadas dimensiones que ambas obras exponen. Lo que se pretende es situarnos en un discurso que actualmente se presenta en nuestro quehacer y que como vemos es parte de los principios que rigen a estas obras.
Al exponer estos dos casos, lo que se evidencia es que son ejemplos de este tiempo. Son obras con una sensibilidad a un tema presente, y que cada vez toma mayor fuerza.
Su objetivo no es definirse como tal, sino sumar este principio al resto de sus fundamentos, sacrificando la ortodoxia por un necesario equilibrio en su finalidad arquitectónica (de hecho, la Hospedería del Errante es en resumen un cruce de variados ensayos y ejercicios plásticos y físicos).

El verdadero reconocimiento del lugar que ocupan estos dos ejemplos de arquitectura experimental, es al pensar que ambas obras se ubican a los extremos de un espectro de posibilidades. Por un lado la “forma exterior modelada” y por otro el tamaño de un “interior de atmósfera controlada”. Arquitectónicamente ambos ejemplos no se tocan. Pero cada uno pareciera que pone de relieve lo que el otro ha dejado de privilegiar. No se trata de “lo que le falta”, a cada obra. Eso no es posible de argumentar ya que la dimensión “experimental, de campo de abstracción o de prototipo”, es de naturaleza selectiva en sus parámetros, tanto estéticos, como funcionales. Lo que se trata es que uno al lado de otro, parecieran complementar un discurso del diseño en la relación interior – exterior.

Así por ejemplo, por un lado la hospedería establece un discurso que puede “avanzar en la dimensión de la forma galpón” de la sede de Isla Teja, planteando nuevas posibilidades a ese prisma regular transparente (un cubo en el fondo), en futuros prototipos. A su vez, lo que se plantea con relación al control térmico interior en un espacio de atmósfera controlada (ventilación, confort, etc), que se encuentra entre el edificio exterior y el edificio interior (junto con la existencia de esta doble fachada), es una propuesta a la disyuntiva que la hospedería planteó en un inicio con respecto a la envolvente como “fuselaje” y la suposición que el interior podía erigirse por medio de superficies de una ley propia de “lo cúbico” (es decir, la separación formal entre la tradicional contigüidad de las superficies del interior y el exterior)(16).

NOTAS:

(*)La casi totalidad de las imágenes de la sede de la Escuela de la Universidad Austral, pertenecen a su archivo y fueron facilitadas para su publicación. La que pertenecen a Juan Pucell, fueron extraidas sin intención de violentar derechos de autor, de variadas publicaciones.
(**)La referencia hacia el concepto de la “temperie” (temperie = cabida) se encuentra acuñada en el discurso arquitectónico de Manuel Casanueva.
(1) La referencia más completa a esta obra se puede encontrar en:
Casanueva, Manuel: “Habitar en Hospederías”. En C.A Nº 84, Abril 1996, Santiago de Chile, pp. 34-39.
AAVV: Casas: Obra de Arquitectos Chilenos Contemporáneos. Introducción: Ann M. Pendleton Jullian. Ed. ARQ, Serie Difusión Arquitectura / Vol Nº1, Santiago de Chile, Octubre 1997, 233 pp.
Casanueva, Manuel: De los campos de Abstracción y los Elementos para una Arquitectura Experimental. Ed. Facultad de arquitectura y Diseño Universidad Finis Terrae, Mariana Vergara H., Carlos Bustamante O. Santiago de Chile. Diciembre 2003. 189 pp.
(2) CASANUEVA, Manuel: Tesis del Arquitecto Orfebre. En: Para una tipología arquitectónica americana. Proyecto Fondecyt N° 91-551. Santiago de Chile. Volumen 9.
CASANUEVA, Manuel: Desarrollo en el espacio constructivo de elementos técnicos – arquitectónicos que gradúan las energías de la intemperie. Proyecto Fondecyt N° 1941189, 95-96. Santiago de Chile. 6 Tomos.
(3) Sobre el sentido de este termino ver: Casanueva, Manuel: De los campos de Abstracción y los Elementos para una Arquitectura Experimental. Ed. Facultad de arquitectura y Diseño Universidad Finis Terrae, Mariana Vergara H., Carlos Bustamante O. Santiago de Chile. Diciembre 2003. Pag 14
(4) El proyecto consiste en el estudio y construcción de elementos arquitectónicos-técnicos, cualificadores de una envolvente en un entorno de enérgicas solicitaciones. CASANUEVA, Manuel: Proyecto Fondecyt N° 1941189, Op. Cit. Síntesis.
(5) Ibidem.
(6) CASANUEVA, Manuel: “Habitar en Hospederías”. Op. Cit.
(7) Ibidem.
(8) (…), cuyo rol es proyectar la masa de aire por sobre la techumbre evitando que la lluvia pueda penetrar por la formación de vórtices. CASANUEVA, Manuel: “Habitar en Hospederías”. Op. Cit.
(9) Elemento aerodinámico espacial estudiado y moldeado en el laboratorio de fluidos, siendo su rol el acelerar la masa de aire impidiendo el retorno o área eddy a sotavento, lo que colabora en templar los patios en baja presión. CASANUEVA, Manuel: “Habitar en Hospederías”. Op. Cit.

(10) Un Vitral, que como el deflector tiene un rol estructural de arbotantes enfrentando el cuadrante solar mediante un paño de 18 x 4m con una filigrana de celosías receptora de vidrios de color. El triple rol es el de deflector del viento norte. CASANUEVA, Manuel: “Habitar en Hospederías”. Op. Cit.
(11) Un Rincón de Estudio como nexo entre dos elementos distintos: su rol es contener un área de aproximación a la luz al modo de los Bow windows antiguos. Es donde se desencadena la sucesión de impresiones cúbicas. CASANUEVA, Manuel: “Habitar en Hospederías”. Op. Cit.
(12) el sentido final apuntaba a que las formas que no cumplieran con los requerimientos deseados en las cámaras de prueba, serían corregidas.
(13) CASANUEVA, Manuel: Tesis del Arquitecto Orfebre. Op. Cit.
(14) CASANUEVA, Manuel: Formulario de presentación del proyecto al Fondecyt, Pág 7, Santiago, 1994.
(15) El ejemplo más claro sobre esto lo dio el primer anteproyecto de cubierta, el cual se componía de una superficie lisa y curva de policarbonato como “techo” y un “cielo” opaco de planchas de fibrocemento, con una plástica cúbica. Entre ambas superficies debía haber suficiente distancia como para que circulara el aire. N.del A.
(16) La característica del norte como frente climático es la severidad de las energías del viento y la lluvia en invierno y del sol en verano. No es posible tratar la regulación del cuadrante norte bajo el concepto de plano, sino de espesor (…). CASANUEVA, Manuel: Formulario de presentación del proyecto al Fonde
cyt, Pág 8ª, Santiago, 1994.

Imágenes Exposición Alvar Aalto.

Esta es la exposición montada en la Escuela de Arquitectura de la P.U.C.CH. sobre el arquitecto finlandés HUGO ALVAR HENRIK AALTO

Se presentaron aquí algunos muebles diseñados por Aalto, además de objetos como lamparas y jarrones. También había una muestra de fotografías, y maquetas de algunas de sus casas.

Una observación que me nace de esta exposición es que de la visión de cada detalle (desde los objetos a los inmuebles) siempre está resonando un eco constante que vincula en la memoria todas las partes de la exposición. Miro la jarra de vidrio, observo sus curvas, su forma se desliza en mi ojo por todo su borde, en un recorrido ondulante. Luego, paso al biombo, y nuevamente mi ojo recorre el ondulante de sus formas. Pero que pasa, en este recorrer de la mirada, mi mente se remite nuevamente al jarro, como un eco que se vincula con la forma presente del biombo. Sigo observando. Aparecen las casas. Los muros, las fachadas. Y vuelvo a recorrer con la mirada formas, bordes curvos, límites ondulantes. Y otra vez, mi mente salta al biombo y a la jarra. A sus formas, a su plástica. Como si un aroma fugaz despertara, trayendo a presencia, recuerdos y rememoraciones de un pasado nostálgico.

Imágenes de la exposición de Aalto, en Campus Lo Contador.



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Exposición.


Biombo


Láminas de exposición


Láminas de exposición 2


Villa “Mairea”, Noormarkku, Finlandia.



Muebles



Lámparas



Jarrones