En torno al proyecto del Costanera Center

Cencosud lateral
Creative Commons License photo credit: Luis Iturra

Hace unos días fue anunciado por su dueño, el reinicio de las obras del Costanera Center, proyecto emblemático para la ciudad de Santiago, no sólo por su tamaño, sino por pretender ser fiel representante de una arquitectura promovida desde el poder económico del mundo de los negocios, y que tan en boga ha estado en el mundo desarrollado en estas últimas décadas.

Pero más que el proyecto mismo, he estado muy interesado en seguir una fuerte disputa que se ha mantendio soterrada a los pies de este megaproyecto. Ignorada por la prensa tradicional (e ignorada a su vez, por otros  medios que tienden a reproducir las noticias que pautean los primeros) una verdadera lucha de declaraciones y argumentaciones se ha mantenido a lo largo de los meses que ha durado este proyecto. Aunque para ser justos, un bando más parece ignorar intencionalmente al otro.

Me refiero a las constantes denuncias de irregularidades en la tramitación de los permisos de este proyecto y su aparente estatus de ilegalidad, que han estado denunciando organismos de vecinos y la Agrupación Defendamos la Ciudad (ADC). En verdad, cada vez que la prensa hacía publica alguna declaración de los representantes del holding dueño del Costanera Center, Patricio Herman, desde la ADC publicaba un artículo respuesta que criticaba y denunciaba los vicios del caso (ver sección artículos y noticias en la web de la agrupación). Reconozco que yo no podía esperar a saber de la reacción y los argumentos que los grupos críticos tenían a cada “golpe de prensa” emitido, como estrategia comunicacional, desde el holding Cencosud.
Por supuesto, que la forma en que ambas noticias se escuchaban resultaba bastante disímil. Mientras las notas sobre el Costanera Center ocupan varios lugares destacados y visibles en la prensa tradicional, además de su correspondiente fuerte “eco” en otros medios que actúan “de resonancia”, la voz disidente resultaba apenas audible, gritando solitaria desde pequeñas columnas en espacios muy restringidos.

Ciertamente, el trabajo de los medios no ha resultado justo ni claro en este importante tema urbano. El Costanera Center está llamado a constituirse en uno de los proyectos de más impacto en la ciudad, pero la película no estaría siendo contada en forma completa por los encargados de difundir el tema a la opinión pública.

Este post no pretende darle mayor credibilidad a las denuncias de la ADC, de las que en su justa medida puedan tener. Lo que intento es hacer pública mi molestia a la forma en que se acalla a los actores (en forma indirecta, por supuesto) que trabajan abocados a participar de la construcción de ciudad. Y todo por ser disidentes.

Todo esto tiene nombre: marginación. Algo que, no importando el contexto, siempre resulta ser muy poco democrático. Considerando que el discurso más citado por políticos, arquitectos, urbanistas, etc. es aquel que habla de la participación ciudadana en la toma de decisiones y en la construcción de la ciudad, no se entiende, con que autoridad exigimos la promoción de este concepto, cuando luego no se presta oído a lo que dice esa misma “participación activa”.

Los medios tienen el deber de dar a conocer TODA la información.
Y nosotros, que somos la opinión pública, tenemos el deber de no conformarnos con escuchar solamente una parte de la historia, sino buscar y oír a todas las fuentes disponibles.

Posible cierre de 40 radios comunitarias en Valparaíso

ANTENAS
Creative Commons License photo credit: markel 2007

Dando un vistazo al sitio Web www.granvalparaiso.cl me topo con una noticia fechada el 10 de agosto y que trata sobre la amenaza de clausura que pende sobre 40 radios comunitarias de esa ciudad.
En Chile parece que la legislación no contempla la existencia de las radios comunitarias, por lo que a estas se les aplicarían los mismos reglamentos que se les exige a las grandes cadenas radioemisoras para poder funcionar, algo que no es posible cumplir para estos pequeños canales de comunicación de barrio. La legislación no se ha modernizado, lo que es un statu quo muy conveniente de mantener para los grandes intereses que están detrás del control de las radios tradicionales.
Me gusta Internet porque ha supuesto un quiebre entre la forma tradicional de comunicación de las personas y la sociedad. Los medios de comunicación de masas siempre han estado bajo control, ya sea por el Estado o por corporaciones privadas, y ambos entes suelen ser inalterables e interesados. Internet es una tecnología que permite estar bastante fuera de ese control y logra casi una comunicación “P2P”. Pero también existen otras tecnologías que se han ido modernizando a tal punto que ya no implican barreras para que cualquiera pueda implementarlas, como las redes de nodos inalámbricas de las comunidades wirelles (y que también han sufrido el rigor de control que se ejerce desde los organismos fiscalizadores).
Una parte importante para avanzar en la mejora de nuestra Democracia, es extenderla hacia los nuevos medios tecnológicos que permiten comunicarnos. Personalmente creo que todos tienen derecho a expresarse, no solo los ricos o los que se dedican comercialmente a ello. Es deber de nuestros políticos crear pronto el cuerpo legal que ampare y promueva (y no que regule o prohíba) el desarrollo de la sociedad en ese sentido, adaptándola a la nueva realidad tecnológica y social. Mejor hacer eso, en lugar de armar escándalo por lo que pudiere estar ocurriendo en Venezuela, mientras que aquí también amenazamos con cerrar medios de comunicación.

Link: http://www.granvalparaiso.cl/v2/2009/08/10/inminente-censura-a-40-radios-comunitarias/

La ciudad y los signos. Arquitectura Interactiva – Media Architecture.

SPOTS. Proyecto del estudio Realities:United
Video por edymesh

www.spots-berlin.de

La ciudad y los signos, es un interesante artículo del blog Flylosophy, sobre el auge de las llamadas “pantallas urbanas” (enormes instalaciones de LEDs y otras tecnologías sobre edificios). Tecnología que, como una suerte de prótesis, es la base de la llamada “Arquitectura Interactiva” o “Media Architecture”. Tendencia que se basa en una tecnología sobre edificios, que permite la conexión hacia un flujo constante de información (de la misma forma en que las pantallas de nuestros dispositivos móviles nos mantienen conectados).

La reflexión que me nace de la lectura de este artículo es que me parece existir cierto contrasentido entre los conceptos base de esta Media Architecture. No hay que olvidar que las pantallas de las máquinas y las fachadas de los edificios tienen vías de desarrollo antagónicas. Las pantallas aspiran a desaparecer. Cada vez más delgadas, cada vez más ligeras, su superficie ya ni siquiera tolera el enmarcamiento. La imagen lo es todo y la pantalla no debe ser nada. Eso es muy distinto al concepto de fachada en la arquitectura. La fachada siempre ha tenido forma y presencia (con excepción de la arquitectura de edificios de muros cortina, cuyos cristales son puro y total reflejo). Una fachada-pantalla es más abstracta que la vidriada. Es una no-fachada. Ya que al igual que las pantallas, es la desaparición del plano arquitectónico en pos de la existencia de la pura imagen.

No se si ese es el futuro de esta Arquitectura-pantalla o Media Architecture. Ya que la imagen, por si sola, no suele tener mucho afecto a su soporte (al menos en el caso de las imágenes publicitarias). El soporte, en el caso de la publicidad, imagino que significa muchos costos económicos. La independencia de la imagen para con su soporte es una opción económicamente atractiva para la publicidad. De hecho, si bien en películas como Blade Runner (como cita el artículo) la idea de una ciudad futurista es con imágenes publicitarias en las fachadas; en otras películas futuristas actuales, muchas veces se representa a la imagen publicitaria, flotando sola en el aire, sin pantalla ni soporte.

La publicidad es la madre del universo de imágenes en que vivimos. Y su impacto en la Arquitectura ya se ha visto en ejemplos documentados como los de “learning from Las Vegas” de Robert Venturi. Pero si bien, esta relación entre publicidad y Arquitectura parece que seguirá creciendo, gracias a las nuevas tecnologías, eso no quiere decir que la publicidad lo diga todo en relación a la imagen y la Arquitectura no diga nada. La Arquitectura también puede cultivar esta tecnología con sus propias imágenes. Los artistas visuales lo saben bien. Ellos no dependen de la publicidad para crear imágenes (aunque usen muchos de sus recursos). La Arquitectura ya es diestra en construir fachadas y llenarlas de sentido, y no tiene por que ceder gratuitamente eso a otros. Así como tampoco debe negarse a las posibilidades de las nuevas tendencias. Perfectamente parte de esa fachada puede integrar la dimensión de fachada-pantalla con imágenes e información propia. Una fachada compleja que comunica con y sin publicidad; con y sin imágenes. Será así una “Arquitectura Interactiva” tanto con el interruptor encendido o apagado.