Elecciones de Alcaldes y Concejales 2008

Han terminado las elecciones de Alcaldes y Concejales en Chile. Y los resultados nacionales a las 21:30 son los que se ven en los cuadros de más abajo:

Fuente: www.elecciones.gob.cl

Las cuentas dan una ventaja a la Alianza (Derecha chilena) en lo que es la elección de Alcaldes y ventaja a la Concertación (partidos en el gobierno) en la elección de Concejales.
Comunas emblemáticas cono Santiago siguen en manos de la Derecha con Zalaquet como ganador. Cosa que me deja muy sorprendido ya que Zalaquet hizo su segundo periodo como alcalde de La Florida con una votación muy estrecha en la comuna y en esta ocasión abandonó la idea de postularse por un tercer periodo (que yo no se lo daría ni amarrado) y se lanzó por Santiago, contra un político con más medallas que era Ravinet (ex Alcalde de Santiago en un periodo anterior).

Para muchos, estas elecciones son un anticipo de lo que podrían ser las Presidenciales que ya se acercan.

Y en tu comuna, ¿ganó tu candidato?

La guerra sucia

En Chile estamos ad-portas de elecciones municipales y ya no queda mucho tiempo para que entremos en periodo de elecciones presidenciales. En este clima, la política empieza a reflejar los principios más bajos de muchos de nuestros “candidatos”. El último ejemplo, y que me ha dejado helado por la forma que gusta de jugar con fuego, ha sido la acusación de la derecha hacia un funcionario de gobierno, tratando de relacionarlo con las FARC. La idea por si sola ya parece absurda, pero lo malo es que dicha acusación se funda en un informe de inteligencia del gobierno colombiano de Álvaro Uribe, el cual habría sido entregado a la delegación que acompañaba al candidato presidencial de RN Sebastián Piñera, durante la visita que el empresario efectuó meses atrás a dicho país.
Álvaro Uribe es un presidente que resolvió encarar a la insurgencia que debilita a su país, de formas no muy ortodoxas. No solo emprendió una guerra interna decidida con apoyo financiero y logístico de EEUU, sino que ha recurrido a toda clase de estrategias cuestionables, como apoyar a grupos paramilitares (mercenarios muy crueles, contratados por grupos de ascendados) o realizar operativos en territorio de otros países sin autorización. Esto lo ameniza con acusaciones de ser colaboradores de las FARC a todos los que lo critican, como ha sido el caso del presidente Venezolano Hugo Chávez o el presidente de Ecuador Rafael Correa. Y si bien, las FARC iniciaron como grupo insurgente, que se granjeó algún grado de simpatía entre algunos grupos de izquierda de latinoamérica, sus vínculos con los narcos, enrolar a niños y la práctica del secuestro o el uso de rehenes, ha generado una condena y distanciamiento unánime desde todos los frentes (de la misma forma que le ocurrió al grupo peruano Sendero Luminoso).
Pero igualmente que a las FARC, la mayoría de los gobiernos de la región ven a Uribe con desconfianza, pues sospechan que, apoyado por EEUU, intenta internacionalizar el conflicto interno, bajo el título de la lucha contra el terrorismo, que propugna el presidente Bush.
Como se ve, se trata de una guerra muy sucia, a la cual se han ido a meter el líder de la derecha chilena y compañía, para traer como recuerdo, un regalo que haga más entretenido nuestro día a día.
Este juego de importar a la realidad chilena un conflicto sangriento que azota por décadas a otro país, es algo de un riesgo enorme, pero que algunos creen que vale la pena, si al cabo de la jornada, se ha ganado un voto o un cargo.
Si la contienda política nacional está enmarcada en la institucionalidad democrática ¿por qué traer una guerra para acá?
Parece que “el flagelo de la delincuencia” o “el conflicto Mapuche” ya no tensionan o asustan lo suficiente. Así, que mejor que preparar un complot de desestabilización, en alianza con un gobierno extranjero.
Hablando en serio, la estrategia del líder de la derecha resulta ser un acto estúpido, de insospechadas consecuencias. Expandir los conflictos y problemas de Colombia en donde no los hay, no solamente es un acto de irresponsabilidad enorme, que delata una ambición que está por sobre los valores que debieran guiar a un demócrata; sino que a su vez, muestra el gran desprecio a la vida y la paz de los pueblos vecinos, cuando se siembra la inestabilidad en la región, para solo buscar el control.
Un líder debe promover la paz, no justificar el poder.
A mi modo de ver, el problema con Piñera y con otros políticos de la oposición, como el senador Alberto Espina, es que pareciera que se han cansado de no convencer por la buena al electorado chileno, por lo que ahora intentarán convencernos por la mala. Es deber nuestro, el hacerles saber que sus “juegos de guerra sucia” no nos engañan. Y lo que vale no es la ambición, ni el poder económico, ni la venganza o la victoria, sino la capacidad de construir los sueños de todos, que son sueños de verdad, de justicia y de paz.

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