Puede decirse que yo vivo (al igual que muchos) entre dos mundos, entre dos espacios: uno virtual en la red Internet y otro real, el de mi ciudad.
¿Qué me ha dado el mundo real? ¿Qué me ha dado la ciudad? Bueno, muchas cosas sin duda, pero una muy particular de estos últimos años es el conocimiento de nuevas modalidades de lo que se entiende por el “espacio privado”.
Centros comerciales, vías concesionadas, edificios de servicios públicos concesionados, etc. Espacios comunitarios y que funcionan a la manera de espacios públicos, pero que en el fondo son privados. O espacios que antaño eran públicos y que ahora han sido privatizados. Son todas fórmulas (con un trasfondo comercial) que en esta última década en Chile, han redefinido lo que entendíamos como el espacio público de la calleo el espacio cívico.
Pero a la vez, desde la Internet y su red virtual, también he conocido otras nuevas posturas sobre el espacio público, la propiedad pública y el compartir a través de la información que viaja por la Internet. He aprendido de las licencias CC, GPL u otras del tipo libre. El valor del Dominio Público, el Copyleft, el Código Abierto, etc., etc.
Cada mundo me entrega día a día nuevas lecciones sobre estos temas. Pero lo que realmente me encanta es cuando estas lecciones, por momentos saltan de sus respectivas dimensiones (la virtual y la real) e intentan influir o tener lugar en la dimensión contraria.
Vía el blog Flylosophy he dado con el enlace al sitio web de un grupo de activistas llamado Platoniq.
Ellos se definen como un grupo de productores culturales y desarrolladores de software con base en Barcelona desde el año 2001. Inspirados en la red y sus formas de habitarla, Platoniq trata de bajar Internet a la calle y difundir, formar o compartir otras formas de actuar sobre la información, el conocimiento y la cultura conectada.
Lo que me ha llamado la atención es el esfuerzo que han desplegado en algunos de sus proyectos, para extraer del mundo virtual, cosas para llevarlas al mundo real. El del “espacio público”.
Una de estas ideas, por ejemplo, es este proyecto llamado Burn Station.

Fuente de la imagen: folleto de publicidad en www.burnstation.org
Se trata de un módulo móvil con un servidor que permite conectarse a radios de Internet y Net labels, para descargar y quemar CDs con su música de licencia libre. Y desde cualquier lugar o espacio público (acá una secuencia de fotos con la construcción y posterior funcionamiento del módulo).
Link: http://www.burnstation.org/

Fuente de la imagen www.burnstation.org
Otro proyecto que mezcla lo digital y su mundo del compartir conocimiento, con el mundo real de la ciudad, es el Banco Común de Conocimientos (BCC). El video lo explica bastante.
Video por bankofcommons.
Estos son algunos ejemplos como desde lo cultural y el mundo de la programación vemos que se busca abordar formulas de hacer lugar en la ciudad, revitalizando los conceptos de “lo público” y “lo compartido”.
¿Y desde la arquitectura o el diseño, existen formas de aportar algo nuevo al mundo de las redes colaborativas de conocimiento virtuales?
¿Eres arquitecto? ¿Qué se te ocurre?






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