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VIDA 11.0 Arte y Vida Artificial


VIDA 11.0 Exhibition of Art and Artifical Life, Madrid from Ruairi Glynn on Vimeo.

Video por Ruairi Glynn de interactive architecture.org

Los premios Vida, corresponde a un concurso de la Fundación Telefónica España, que explora la relación entre arte, tecnología y ¿vida artificial?
Más información sobre el certamen y los premios en la web del Certamen Vida.

Para ver varios videos de la instalación ganadora de la exposición, Hylozoic Soil, del artista y arquitecto Philip Beesley y Rob Goberz, visita su web www.philipbeesleyarchitect.com

Si los edificios pudieran hablar, ¿que dirían?


Fuente de la imagen: www.thelivingcity.net

Living Architecture – Living City.

Si los edificios pudieran hablar unos con otros, ¿que dirían?
Puede que la frase de más arriba suene como una ironía. Pero la verdad es que hoy la tecnología tiene tal capacidad, que ya se puede vislumbrar la posibilidad de que los objetos capten y procesen información por si mismos (objetos inteligentes) e incluso que puedan intercambiar esa información entre ellos (te invito a leer un interesante artículo en el blog Flylosophy: Objetos inteligentes, una nueva especie).

Para el caso de los edificios (objetos al fin y al cabo) David Benjamin y Soo-in Yang, profesores de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia, dan por hecho que en el futuro los edificios hablaran entre si (la frase en cursiva es de ellos). Desde el 2005 que trabajan en su proyecto The Living, desarrollando prototipos de mecanismos y software, que respondan cineticamente a las condiciones del medio, gracias a sensores especialmente acondicionados. Su primer prototipo corresponde a una suerte de fachada de vidrio con base de polímero que, por medio de estos sensores, responde al dióxido de carbono presente el aire, abriendo o cerrando sus “agallas”.


Prototipo de fachada de vidrio con base de polímero que responde al dióxido de carbono presente el aire, abriendo o cerrando sus “agallas” (esta versión, mejorada con apoyo del Van Alen Institute, responde según la información que captan varios sensores colocados en la fachada del edificio).
Fuente de la imagen: www.thelivingcity.net


Fuente de la imagen: www.thelivingcity.net

Living Architecture. Al interior de la universidad de Columbia, estos investigadores, llevan adelante un Responsive Kinetic System Lab donde elaboran junto a los alumnos nuevos prototipos, algunos de los cuales podemos ver en el siguiente video:

Living Architecture from David Benjamin on Vimeo.

Living City es el paso siguiente en su investigación. Se trata de dotar a los edificios de sensores (fachadas sensoriales) que captan información, y hacer que comiencen a “dialogar” entre si, por medio de una plataforma de comunicación creada por ellos (y que será publicada como software Open Source, para que otros puedan crear nuevos sistemas).
Con esta capacidad, la ciudad podrá comunicarse con otras ciudades, con determinadas organizaciones o con personas particulares, y entregar información de cualquier tópico relacionado a los datos recolectados por sus sensores.
Y ¿quien sabe? Tal vez, en un futuro no muy lejano, las ciudades no solo responderán automáticamente a las condiciones del medio, reconfigurando espacios públicos y privados, sino que podrían darnos la voz de alarma frente a cualquier futura crisis urbana.


Esquema de la plataforma de captación – procesamiento – respuesta de información.
Fuente de la imagen: www.thelivingcity.net

Más información:
http://www.thelivingnewyork.com/
http://www.thelivingcity.net/
Living Architecture 1
Living Architecture 2
http://www.arch.columbia.edu/gsap/59970/

The Cloud


The Cloud - from MIT Mobile Experience Lab on Vimeo.

The Cloud es una escultura sensitiva desarrollada por el MIT Mobile Experience Lab que responde a la interacción con los humanos, por medio de miles de sensores.

An organic sculptural landmark that responds to human interaction and expresses context awareness using hundreds of sensors and over 15,000 individually addressable optical fibers.

Se encuentra situada en el centro de Florencia justo en las afueras de la Fortezza da Basso.
Cabe decir que entre sus gestores, se encuentra el arquitecto chileno Sergio Araya.

Link: www.thecloud.ws
Noticia vía: Criptonita (Grupo facebook).

ILoveSketch


ILoveSketch from Seok-Hyung Bae on Vimeo.

Desarrollado por Seok-Hyung Bae, Ravin Balakrishnan y Karan Singh, del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Toronto, ILoveSketch se trata de un sistema de dibujo digital, que permite reproducir curvas y trazos en un ambiente 3D, dibujados con gestos naturales de la mano. Se obtienen así bocetos de modelos volumétricos rápidamente.

Links:
www.ilovesketch.com
www.dgp.toronto.edu/~shbae/
Vía: architecture.myninjaplease.com

Ahora bien. Como aún pasarán algunos años antes que veamos o usemos uno de estos. Puedes practicar ahora mismo con esta otra aplicación en processing, que sirve para dibujar croquis en 3D, llamada Filippo 3D.

Link: Filippo 3D ver 0.1


Filippo 3D. Fuente de la imagen: www.herbertspencer.net

Mi vieja cámara reflex…

cámara

Cuando terminé la carrera, mi madre me regaló una cámara fotográfica reflex. Una Vivitar V60, a la cual le compré dos lentes. Esto fue hace más de once años.
Siempre me gustó algo la fotografía. Pero reconozco que nunca aprendí. A pesar de mi afición, me resultaba un hobby demasiado complejo y caro. Los rollos de película eran demasiado onerosos para la economía de mi familia y solo podía pagar mediocres revelados en las galerías comerciales de mala muerte del “centro”; con químicos reciclados que impregnaban con tonos sepias a mis fotos.

A pesar de todo, la usé bastante. La cargué al hombro en viajes de congresos estudiantiles y en mi visita a México. La usé para tomar diapos que luego mostré en más de una charla y en la exposición de mi tesis de magíster. Si bien no era diestro, las fotos que conseguía no eran tan malas. Además, jugar con una máquina semi profesional, una reflex, me hacía sentir que mis patéticos intentos eran algo más en serio, que si utilizara una simple de plástico… Y como era consciente de que no manejaba, ni de lejos, la técnica, intenté aprender un poco más… por lo que me inscribí un tiempo en un taller de cámaras estenopeicas (que son esas de cartón). Fue trabajoso pero divertido. Las imágenes que saqué en ese taller pueden verlas aquí.

Los tiempos cambian y con la llegada de las pequeñas cámaras digitales simples, mi cámara V60 quedó guardada sin usar. La fui dejando por lo práctico que resulta manejar una digital casera. Solo click y descargar. Rápido y barato. Aunque las fotos ahora me salen más mediocres que nunca.

La verdad es que por la frustración que me generaba mi mal talento fotográfico, no volví a pensar en cámaras semiprofesionales por un buen tiempo. Me olvidé de ese gusto de girar el objetivo, de encuadrar y de enfocar. Además, en muchos lugares empezaron a prohibirme o a correrme, cuando me veían armado de una aparatosa reflex.
Entonces, el otro día llegó a la casa mi hermana con el gigante de su novio. Es fotógrafo profesional, así que mientras se sentaba a comer en la mesa, recordé la V60 y le largue el bolso con mi viejo juguete. El gigante dejó a un lado el tenedor y comenzó a manipular los lentes y a enfocar por la mira de la cámara. Disparó varias veces y al escuchar el click dijo que tenía buen sonido.
“Te recomiendo que la vendas”, me dijo guardando el equipo y centrándose nuevamente en el plato de comida. “Ya no es tan práctico tener una cámara de rollo. Yo tengo una para cuando requiero sacar diapos, pero casi no la uso. Puedes ofrecerla a los estudiantes de algún instituto…”.
“Me gustaría tener otra reflex, pero digital”… dije inocentemente apartando el bolso de la mesa.
Los ojos del gigante brillaron a la par que se llenaba la boca. “Seguro. Puedes comprar una cámara nueva por medio millón de pesos”, se rió.
“¿Queeé? Pero si esta, en su tiempo, costó menos de doscientos mil…”.
“…o lo otro, es que busques a alguien que viaje al extranjero. En USA la podrías comprar por la mitad que acá”, continuó él, ya sin voz sarcástica.

Y así, al día siguiente hice un alto en el trabajo y sali a visitar las galerías comerciales de fotografía en el centro, para ofrecer mi vieja Vivitar. Caminé cargando el bolso un poco resignado, no por lo que significa desprenderme de un regalo, o por lo poco que espero que me den por ella. Sino, porque me di cuenta, de que no podré volver a gozar de jugar con una máquina “semiprofesional”, por un buen tiempo. Y es que, para un tonto como yo, el tener una reflex, es algo para que te tomen un poco más en serio.