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Futurama fue una exhibición que era parte de la Exposición Mundial de Nueva York de 1939 diseñada por Norman Bel Geddes que mostraba el mundo de 30 años en el futuro, incluyendo autopistas automatizadas y vastos suburbios. La exhibición fue patrocinada por General Motors y contaba con grandes maquetas y modelos de ciudad de lo que se supone sería la futura “América de 1960″. Todo con un gran detalle y tan buen arte que se convirtió en la exhibición más visitada de la exposición.

Revisando el archivo fotográfico de LIFE compilado on line por Google me encontré con esta sección de fotografías de lo que fue esta muestra, y de donde he extraído estas imágenes.

Mientras las ven ( y también al resto que está en el link del archivo de Google) no olviden que se trata de la visión urbanística y tecnológica del futuro que tenían en 1939. En ese entonces el automóvil era visto como uno de los mayores avances modernos que impactaba directamente en el estilo de vida de las personas. Tan obnubilados estaban con los autos, que aún no se cuestionaban sus aspectos negativos ni se legislaban normativas estrictas de seguridad para el diseño y la conducción de los autos.

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Ciudades del futuro en las cuales grandes rascacielos de oficinas y habitacionales son enmarcados por autopistas de innumerables carriles que cubren casi todo el suelo (imagen por Alfred Eisenstaedt. Exposición Futurama 1939, NY).

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El automóvil es el protagonista de la ciudad del futuro. Acá una visión de pistas vehiculares exclusivas y segregadas a distinto nivel al de las peatonales (imagen por Alfred Eisenstaedt. Exposición Futurama 1939, NY).

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Vista general de un diorama con la ciudad del futuro. Observen como los rascacielos se disponen ordenadamente (y bastantes distantes entre si) en torno a los ejes que conformas las autopistas principales (imagen por Alfred Eisenstaedt. Exposición Futurama 1939, NY).

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Este detalle de uno de los modelos de la ciudad futurista de 1960, muestra las formas de edificios de una arquitectura también futurista (imagen por Alfred Eisenstaedt. Exposición Futurama 1939, NY).

Links:
http://images.google.com/hosted/life
Archivo fotográfico LIFE de la exposición de Futurama en Google

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Creative Commons License photo credit: zimmist79

Si existe algo que ha obnubilado a casi todo el mundo (y sobre todo a los arquitectos) es el fenómeno que significa la ciudad de Dubái. No hay un instante que no lea notas en la web sobre los fantásticos proyectos arquitectónicos que se construyen allí. O sobre las gigantescas fortunas que se invierten en hacer realidad los sueños de diseño más vanguardistas o los de peor gusto. La locura de lo que ocurre allí genera un reflejo tan brillante que enceguece al que mira directamente, por lo que es imposible hacer ahora una evaluación objetiva que pueda separar lo bueno de lo malo, entre tantas obras de super lujo, que a diario se construyen.
Pero este post no refiere a la arquitectura de Dubái, ni a cual nueva torre se levantará, ni a oficinas estrella que fanfarronean de construir allí. Se refiere a la denuncia del reportaje de www.guardian.co.uk sobre el nivel de explotación laboral al que se somete a los obreros que construyen allí.


Fuente de la imagen: Portada www.guardian.co.uk

Bajo el título ‘We need slaves to build monuments’ (“Necesitamos esclavos para construir rascacielos”), Ghaith Abdul Ahad denuncia con un testimonio gráfico, el cómo miles de inmigrantes indios y paquistaníes son engañados y explotados a niveles de semiesclavitud, para construir una de las ciudades más grandiosas del mundo, en el nuevo siglo XXI.

Link: www.guardian.co.uk ‘We need slaves to build monuments’
Noticia vía: www.gizmodo.es

Cuando todos vemos que las obras de Arquitectura parecen apostar por la gran escala, por la magnitud y la altura, olvidamos que existen otros derroteros y otras escalas por las cuales la Arquitectura también puede explorar. Es lo que pensé cuando me encontré con este interesante blog dedicado a la Nanotecnología y Arquitectura escrito por Ernesto Ocampo Ruiz.

Titanium dioxide nanofiber spiral
Creative Commons License photo credit: kun0me

Por si no lo sabes, la Nanotecnología es una ciencia dedicada a la manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro.
En dicho blog aprendí un poco sobre esto de “la investigación y el desarrollo de materiales avanzados y emergentes en la arquitectura“, por la vía de la nanotecnología. Y mi imaginación echó a volar con los vaticinios para una Arquitectura del futuro, que promete esta relación:

En el Siglo XXI, la arquitectura cambiará en función de estos nuevos materiales y podremos pensar entonces en maravillosas e insólitas soluciones constructivas. En un futuro mediato, podríamos pensar prospectivamente en edificios construidos con materiales nanoestructurados cinco veces más altos o soportando cargas cinco veces mayores, cuyas secciones estructurales fueran más esbeltas, y que ante un sismo no se fracturaran. Imaginaríamos edificios cuyas paredes y pisos cambiaran gradualmente de color conforme el espectro lumínico variara. Pensaríamos entonces, en muros y canceles divisorios que fueran transparentes en el día, y opacos en la noche. Tendríamos pinturas y recubrimientos resistentes cuyos colores no se degradaran en décadas. Pensaríamos en metales y cerámicas transparentes e irrompibles que sustituyeran al peligroso cristal en las ventanas.

De lo infinitamente pequeño, llegar a manipular lo grande. Irónico concepto, pero absolutamente real. Y que no se limita hasta ahí, en pinturas, metales u hormigones con superpropiedades. Aun hay más.

Ayer, visitando otro interesante blog, volvía caer en Urbanarbolismo con este artículo sobre “arboles genéticamente creados para iluminar ciudades“. No se trata de una utopía, sino de un proyecto en ejecución, cuyo nombre es Barcelona genética. Y su autor, el arquitecto Alberto T. Estevez.
En palabras muy simples, se trata de “limoneros fosforescentes” que iluminarán Barcelona; gracias a la manipulación genética de estos arboles utilizando la proteina GFP que produce la iluminación de algunas medusas.

Jellyfish
Creative Commons License photo credit: rhurtubia

El autor declaró a Urbanarbolismo que:

“… El Proyecto Barcelona Genética está en una segunda fase, patrocinado por Fundació La Caixa y por la Generalitat… Estamos intentando ser eficaces lumínicamente con diversas especies, y otras vías y otros objetivos… …contamos con el primer laboratorio de arquitectura genética de la historia de la arquitectura, el primero en todo el mundo en el que los genetistas trabajan según objetivos de investigación que les marca un arquitecto…”


Fuente imagen: www.albertoestevez.com
Vía www.urbanarbolismo.es

Puedes leer más sobre esta relación entre la genética y la Arquitectura en este otro artículo, también de Urbanarbolismo.

Ciudades iluminadas por arboles. Rascacielos con nuevas formas gracias a las propiedades de sus materiales. El mundo de la gran escala manipulado en sus estructuras más pequeñas y elementales.
Reconozco que he quedado muy impresionado con estos nuevos campos de investigación. La Arquitectura no se agotará aún. Parece que vienen grandes cambios y ésta no dejará de sorprendernos.

A comienzos de la semana recién pasada, escribí un post donde estaba descargándome con todo gustó en contra de los rascacielos y su autoritaria imagen. Cual sería mi sorpresa, cuando navegando por Internet, dí con este artículo de Valentina Olmedo, editora de arq.com.mx quien lo escribió en la misma fecha, y cuyo nombre titula este post: Arquitectura: Torre Bicentenario: Delirio obsesivo, sueños megalómanos.
Se trata de una crítica al famoso arquitecto Rem Koolhaas y su proyecto Torre Bicentenario, un rascacielos de 300 metros de alto que se planea construir en Ciudad de México.

Aquí les dejo una imagen y el primer párrafo del artículo. Y los invito a seguir leyéndolo. Es muy interesante.

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Torre Bicentenario, Ciudad de México. Arquitecto Rem Koolhaas. Fuente de la imagen:arq.com.mx

“Rem Koolhaas es uno de los arquitectos contemporáneos más reconocidos internacionalmente. Ha sido galardonado en muchas países y pertenece al circulo selecto que ha sido premiado con la medalla Pritzker.

Para éste arquitecto holandés las enseñanzas de los antiguos maestros en relación a la planeación urbana han pasado a formar parte del baúl de los recuerdos. Kolhaas, en innumerables ocasiones ha manifestado que el urbanismo no existe, pues el hombre del siglo XXI no vive en aldeas sino en edificios”. (Seguir leyendo el resto del artículo…)

La semana recién pasada estuvo muy referido el que el último premio Pritzket, Jean Nouvel, gano el concurso de diseño para la Tour Signal, un rascacielos que será construido en el parisino barrio financiero de La Defense.

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Tour Signal. Jean Nouvel. Fuente de la imagen tour-signal-ladefense.com

Los rascacielos son una tipología de edificios que pertenecen al skyline de ciudades de grandes países desarrollados, aunque su concepto primordial esta presente en todo ideario de construcción de ciudad. La altura. La escala vertical es casi la principal y única variable que manejan estas construcciones. Y es algo que apunta a una sola idea… más altura es igual a una dimensión casi extraterrenal. Y esta visto que es símbolo de más poder.

No voy a extender este post mucho. Y es que los rascacielos son un tipo de arquitectura que no me atrae. No me gustan. Aún más los rascacielos de hoy. Solo quiero expresar mi opinión sobre esta corriente contemporánea que tiene obnubilada a la sociedad, los medios y a muchos arquitectos, hoy.

Pienso que son expresiones de una frivolidad e incluso vulgaridad sin parangón. Cuando dije que su principal tema es la altura, no creo equivocarme. Son una arquitectura monotemática. No tienen otra complejidad que el aspirar por medios técnicos a ser cada vez más altos. Y eso se evidencia en que cada vez son más curiosas las formas y fachadas que los arquitectos más celebres intentan aplicarles. Y es que el concepto de rascacielos, que encargan las grandes corporaciones y empresarios a los diseñadores, es demasiado simple. Porque, claro, ellos solo apuntan a proyectar su imagen de poder. Solo buscan la altura. Se trata de un encargo tremendamente simplista, sin hacerse cargo de que históricamente los arquitectos han tratado temas mucho más complejos, a lo largo de otros proyectos urbanos de gran escala.
Mientras que antaño, arquitectos como Le Corbusier y Alison y Peter Smithson realizaban proyectos de gran magnitud, involucrando grandes complejos y nuevos conceptos de ciudad, entrando a resolver problemas sobre circulaciones, espacios privados y de uso publico, pasarelas, avenidas, áreas residenciales y comerciales y todas las articulaciones y complejidades que esos megaproyectos comprendían; hoy la ley rectora de las vedettes del momento es casi una sola: encumbrarse, exhibirse más alto que todos. No son obras que se planteen involucrarse con el entorno urbano y social, como lo planteaba la arquitectura moderna del siglo pasado. No son obras que discutían un nuevo orden para la ciudad. No son obras que profundizan sobre la psicología de las personas, para resolver como se puede vivir mejor en compañía de los demás… No. Ahora son obras más egocéntricas y tiránicas. Tan simplonas que los arquitectos de hoy han comenzado a torcer, mediatizar, esculturizar, tecnologizar, etc, etc. para darles más sustancia conceptual, que la solicitada por un lujoso capitalismo mercantilista. Así, vemos aparecer rascacielos que, además de ser altos, se retuercen y tensionan, giran y bailan, mostrando curvas sinuosas como los contoneos sensuales de un striptease.

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Dancing Towers. Dubai. Arquitecta Zaha Hadid. (Noticia e imagen vía Blog Arquitectura).

Si. Cada día, esa arquitectura se me hacen más vulgar y bruta. Aún a pesar de los lujos, dobleces y tecnología volcadas en embellecerlas. Porque no importa cuanto bailen intentando conquistarme. No me gustan los shows baratos.
No entiendo la aspiración de muchas autoridades por acumularlas en su suelo como trofeos. Dinero y poder. Lujo y soberbia. Es como volver a los instintos más bajos. Y es que, las ciudades que compiten entre ellas por exhibir el edificio más alto, me suenan igual a como si fuera un concurso de fenómenos que se vanaglorian mostrando que tan larga la tienen…


“The Rotating Towers”. Arquitecto David Fisher (video por ecogeeky. Noticia vía lineup blog).

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Fotomontaje de Santiago (Fuente de la imagen: blog.stgohermoso.cl cc=by+nc+sa).

De esta última semana semana, destaco este tema que me lo topé en forma más o menos reiterada en la Blogosfera dedicada a la Arquitectura.
Podría resumirse, que en general me topo con tres tipos de noticias en la Internet: las primeras son sobre grandes y lujosos rascacielos, proyectados por las celebridades más famosas del momento. Los segundos, tratan de hermosas y simpáticas casas y chalets de muy buen gusto, proyectados por arquitectos y oficinas locales más jóvenes. Y las terceras, son noticias sobre grupos y colectivos de arquitectos, diseñadores y artísticos que están abocados en plasmar en los espacios de la vieja ciudad, obras pequeñas y discursos marginales.
Las dos primeras, a veces huelen un poco a arrogancia satisfacción y conformismo. La última, suele ser fuertemente panfletaria, crítica e inconformista. Tres estados. Tres momentos de la Arquitectura actual.
Sobre el último grupo de noticias, no tengo una palabra para agruparlas, pero se trata de un fenómeno que ya había comentado cuando escribí sobre los Okupas y los colectivos. Podría entenderse como “actos de reconquista de espacios urbanos”, o como lo llama TUP, actos de “reapropiación del espacio público”.
Los nombres de los grupos que llevan adelante estas acciones son variados: acá algunos europeos como ecosistemaurbano.org, www.recyclart.be, www.cityrepair.org, www.parkingday.org, www.guerrillagardening.org

Las visiones y perspectivas de cada grupo son distintas, pero todos apuntan a actuar sobre la ciudad establecida misma. Se puede decir que se trata de acciones que reivindican a los artistas y diseñadores (y el público en general) a ser actores relevantes en la construcción de la ciudad. Esa ciudad ya edificada y ocupada. Pero que por alguna razón parece irse alejando de los sentidos y percepciones humanas de sus habitantes comunes.

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Skate-park de Ursulines, en el corazón de Bruselas. Obra nacida de la coordinación del colectivo de skaters BRUSK y la organización RECYCLART. (Fuente de la imagen: ecosistemaurbano.org)

Se intenta participar desde lo particular, lo pequeño, y transformar lo macro, lo grande. En ese sentido es opuesto a la perspectiva del análisis académico urbano típico. Donde se planifica y actúa desde lo grande y lo institucional.
Escuchando los discursos de estos grupos, se escucha como reivindican muchos conceptos, como son el recuperar espacios, reciclar, apropiarse, revitalizar, etc. Todo, trabajando sobre las estructuras de las antiguas ciudades.

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Guerrilla Gardening y sus actos de jardinería para hermoseamiento de rincones y espacios abandonados de la ciudad, realizados al margen de las instituciones (Fuente de la imagen: www.guerrillagardening.org).

En Chile también existen grupos que adhieren a esta tendencia: tupblog.wordpress.com, blog.stgohermoso.cl, intervencionesurbanascaidalibre.blogspot.com, www.kelp.cl. www.espaciosintermedios.com Y colectivos que se preocupan por este fenómeno, lo acogen y estudian, como: aparienciapublica.blogspot.com y Spam-arq.cl

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Inauguración del container “Archivo Jaime Eyzaguirre, Reapropación del espacio público”, por el colectivo TUP, Trabajos de utilidad pública (Fuente de la imagen: tupblog.wordpress.com).

Las acciones de estos grupos, parecieran gritar una postura que es antagónica a la visión de una ciudad mercado, una ciudad inmobiliaria, una ciudad ocupada solo por la publicidad, ocupada por las máquinas, por las empresas…, ocupada por la velocidad.
Apuntan a una ciudad de otro ritmo, de otra escala. Una más humana, que nace desde las personas, desde las acciones personales… individuales. No nace desde los grandes capitales, o desde las esferas de poder. Son acciones libres y muy espontaneas que vienen desde el pueblo mismo, para ese mismo pueblo, que a veces esta marginado de los espacios más emblemáticos de sus ciudades (si, casi en un discurso político). Pero no se confunda. No se trata de un depresivo y violento inconformismo. Sino una postura crítica pero con una visión positiva y alegre. Ellos creen que los cambios desde esta escala tan pequeña, son posibles. Creen en una ciudad más alegre, juguetona y lúdica. Y sus obras se caracterizan por la gratuidad, por el regalar a la ciudad, adornándola. Pues creen que el arte y los espacios repotenciados y embellecidos ayudarán al reencuentro de los ciudadanos.

Así, mientras unos construyen altos palacios gigantes para los más ricos, o casas bucólicas de ensueño para un tranquilo retiro; hay quienes sienten que están llamados a salvar sus ciudades y a sus ciudadanos, de un colapso que sienten inminente. Es una lucha heroica y poética, que seguro para estos grupos y quienes los apoyen, estará llena de sacrificio, incomprensión, anonimato e ingratitud. Y eso es lo que se llama una vida llena de arte y llena de gloria.

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Hermoseamiento de una esquina por StgoHermoso, HNOS 56.02 y Glued (Fuente de la imagen: blog.stgohermoso.cl cc=by+nc+sa).



PD: En adelante intentaré ir publicando, cada lunes, un pequeño recuento de lo que he visto y oído durante la semana, en la Blogosfera sobre Arquitectura. Escogeré el tema más redundante y sobre ese escribiré una pequeña revisión. Estarán bajo la categoría “Reflejos” (r). Espero lo disfruten.

Cerro Santa Lucía
Hacer un registro por medio del croquis, es un ejercicio donde se experimenta un “padecimiento” en el proceso mismo de registrar, ya que el croquis es construido por uno mismo.

Así, la observación de diferentes instancias, por medio del croquis, tiene como finalidad el acercarnos a la constatación de fenómenos espaciales, por medio de un método “próximo”, en el sentido de ser éste, no sólo una experiencia reconocible por todos, sino ser sentida, palpada por nuestro cuerpo.

Fue así en tiempos del Santiago Colonial (y aún hoy), donde la menor escala perceptible a nivel urbano (pensemos en la perspectiva de una trama de ciudad ortogonal, el damero), era la media cuadra.

Al decir perceptible, nos referimos a la posibilidad de vivenciar el fenómeno, para luego estructurar un orden a partir de esa experiencia. En este sentido, la cuadra de la ciudad fundacional, es una magnitud “padecida” por cada ciudadano. Diariamente la recorren, la caminan y la viven, volviéndose en “lo común” de todos (yo sé lo que es una cuadra, por que he contado el tiempo que me toma caminarla y he sentido el esfuerzo de recorrerla).

Decimos escala, pues es el modo en que la ciudad de esos años establecía una relación de su magnitud de trama, para con el habitante.

Ese ejercicio de percepción de una magnitud urbana, desde nuestro cuerpo de peatón, era la forma en que tomábamos registro de la ciudad.

Pero hoy, la ciudad tiene algo que no tenía la antigua ciudad. La velocidad de las máquinas.

Croquis en el bus

Así, por esa velocidad perdemos el registro que hacíamos con nuestro cuerpo. Perdemos las referencias de las medidas de la ciudad, y perdemos nuestra relación de escala. Sólo queda el tiempo. La ciudad ya no se mide en cuadras. Se mide en minutos.

Pero aún se puede tomar un “registro sensible”, desde esa misma velocidad.

El croquis en velocidad es una forma de tomar “registro sensorial” de esta ciudad moderna. La hoja en blanco es lo ilimitado. La imagen, la observación dibujada, es dar referencia (límites) a esa vastedad. El dibujo acota, dimensiona. Es una herramienta que da un rango de medida y por ende una escala.

Dibujar en velocidad significa estar registrando en sintonía, con una de las dimensiones urbanas más propias de la ciudad actual. Se trata, indiscutiblemente, de una forma en como vemos diariamente nuestro entorno, y que a falta de un tiempo más detenido de contemplación, es casi lo único que tenemos para armarnos de coordenadas referenciales y de escala. Dibujar en velocidad no sólo es el registro de la ciudad misma, sino que es registro de nosotros y de una forma de ver esa ciudad.

A diferencia de un croquis detenido, la imagen del croquis en velocidad es con un tiempo de la totalidad simultánea. Un registro de un suspiro, donde se coge al objeto de una vez, pero no completo en el detalle, sino en la abstracción enfocada hacia un sólo detalle relevante.
Las personas, los entornos, los movimientos en derredor son suprimidos. Sólo un fugaz golpe de mano, imprime lo más preponderante de lo que nuestro ojo y cerebro registró, del paso raudo del objeto. Del paso raudo de la ciudad.

Así es que muestro este set de croquis, donde la secuencialidad de instantes en velocidad queda registrada de forma simple y abstracta. Pero antes de reflexionar sobre esto, una palabra sobre el recorrido escogido:

Se escogió como recorrido la Alameda- Providencia-Apoquindo, como eje transversal de la ciudad ¿Por que decimos tan ligeramente transversal? Pues la avenida Alameda remarca su transversalidad, a partir de la ruta 68, que conforma un recorrido orientado intencionalmente al borde continental americano. El borde Pacífico se muestra al traspasar el umbral de la quebrada de Santos Ossa en Valparaíso, a la cual se accede directamente en 90 minutos desde un borde de Santiago. Así la avenida Alameda- Providencia-Apoquindo es un seccional, que nos pone en contacto entre dos dimensiones continentales americanas longitudinales: el borde Pacífico y la cordillera de los Andes.

Edificios en Santiago

¿Que nos muestran estos croquis? Es el registro de la construcción de obras a lo largo de este eje. Éstas crean un ritmo espacial a lo largo de su constante presencia. Pero el croquis es por momentos, así que la mirada y el dibujo salta entre hitos que bordean la avenida. Formas verticales a lo largo del recorrido, aparecen perfilados en los dibujos. Eso es lo que se registra. En la continuidad de formas y órdenes horizontales dibujados, cobran más fuerza los trazos verticales. Las torres, los edificios que cantan con más fuerza su propia y orgullosa verticalidad, se suceden armando un ritmo. Así, el cada momento y lugar de esta ciudad en velocidad, no es la que percibimos en los minutos que pasan, sino en ese ritmo vertical que está acompañándonos mientras la recorremos. ¿Creen que el habitante reconoce su ciudad como esa montaña de rascacielos agrupados en su centro, visible sólo a vuelo de pájaro?
Que más lógico y cuantificable para un habitante en velocidad, el medir la extensión de su ciudad en los hitos verticales equidistantes reconocibles, que nos van marcando los momentos y las distancias, en una suerte de trama tridimensional. Es pues, una ciudad equilibrada, por cuanto el ciudadano tiene una herramienta de referencia, y por ende puede establecer una nueva relación de escala con su ciudad.

Se dirá que esta reflexión, no agrega nada nuevo a los discursos de la ciudad y la relación con la vertical del edificio. Y es verdad. Pero esta no nace de un discurso leído o aprendido. Nace de la experimentación de los sentidos y del “registro” del dibujo como herramientas próximas a nuestro cuerpo.

Link: Ver más Cróquis en Velocidad.

Soy Andrés Moya y este es mi blog, Bitácora virtual. Un blog que trata de mi vida y de mi pasión que es la Arquitectura {v+arq}. Espero disfrutes tu visita. Soy arquitecto de la Universidad Católica de Valparaíso (1996), y Máster de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2000). Escríbeme a bitacovir(arroba)gmail.com
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