Viviendas de emergencia y las leyes del mercado.

Leo en el diario electrónico el Mostrador.cl una noticia sobre una investigación de la Contraloría por pago de sobre precios a las media-aguas de emergencia, adquiridas para los damnificados por el pasado terremoto. Pueden leer la noticia acá.

Mi comentario es independiente de si existen o no irregularidades y apunta al tema de la solución clásica de emergencia (la “mediagua”) vs otras alternativas más elaboradas, propuestas por arquitectos. Una discusión que se ventiló, al inicio de la emergencia que vivió nuestro país.


Creative Commons License photo credit: ★ Eɳcɑɳto Vivienda tipo Mediagua clásica.

En algún momento se argumentó que la mediagua es una tecnología pobre y muy transitoria, ya que no cumple las condiciones de habitabilidad que se requieren a mediano y largo plazo (de hecho, muchas de las mediaguas construidas no pudieron enfrentar el clima de invierno por lo que debieron ser adaptadas, lo que implicó costos extras). Estas críticas se contra argumentaron con otras críticas a los mismos arquitectos, por cuanto las soluciones de emergencia que estos proponían solían ser demasiado onerosas comparadas con el costo económico de las mediaguas. Defensa que, como vemos en la noticia sobre la investigación de la Contraloría, no resulta del todo correcta.

Y es que, para nuestra desgracia, las leyes del mercado no se detienen en época de catástrofe. Al producirse un alza en la demanda, los precios se incrementan (se reduce el stock, los precios de los insumos suben, etc.), llegando a pagarse casi el doble por la misma mediagua o más, a medida que avanza la emergencia.

Tenemos así que, por un lado existe lo invariable que es la tecnología en si (la vivienda), y por otro lado, algo que es bastante relativo, que es el valor de mercado.
Lo que quiero decir, es que si el valor de mercado se mantiene bajo, se podría justificar el gasto en una tecnología semi-obsoleta como son las mediaguas actuales. Pero si se incrementa demasiado el valor sobre una misma tecnología, la ventaja comparativa de ésta se perderá en comparación a otras alternativas mas elaboradas. Además, el gasto del Estado se vuelve despilfarro, pues no estamos pagando tecnología, sino mera especulación.
Por supuesto que las alternativas tecnológicas mejores también sufren los vaivenes de los precios. Pero el costo que debe pagar el Estado está mejor justificado por la mejor calidad de la vivienda.

XVIIBienalArquitectura
Bienal 2010. Prototipos para un módulo de emergencia.

Finalmente, pensemos cuan distinto es una vivienda de emergencia que, aunque sea tres veces más cara que la alternativa tradicional, puede ser habitada sin problemas por los tres o cuatro años que dure la reconstrucción (y será hasta reutilizable). A diferencia de la clásica mediagua, que tiene problemas de habitabilidad cada invierno, lo que al final serán costos y problemas que deberá pagar la pobre familia ya bastante damnificada.