La arquitectura y la memoria

Museo de la Memoria

El lunes 11 de enero pasado fue inaugurado el “Museo de la Memoria”, obra trascendental en lo que refiere a la política de defensa de los derechos Humanos promovida en Chile. La oficina proyectista es Estudio América, oficina de Sao Paulo, Brasil.
Se trata de una obra única en Latinoamérica y que pasa a formar parte de una red de museos internacionales dedicados a este tema.

La arquitectura y la memoria colectiva de los pueblos son dos cosas íntimamente ligadas. Desde el principio, cuando la escritura fue inventada (lo que permitió preservar dicha memoria), esta se plasmó en los muros como soporte. En los templos tenemos los jeroglifos y también otras formas de lenguaje como la escultura. Todas estas expresiones tuvieron lugar como parte de los elementos de los edificios como una forma de trascender. Así lo pensaba Víctor Hugo cuando se refirió a la arquitectura como “el gran libro de la humanidad”.


Museo de la Memoria

Ciertamente, un “Museo de la Memoria” es un concepto que apela a uno de los sentidos más profundos de la misma arquitectura. Un lugar donde se busca mantener el recuerdo colectivo, para las generaciones venideras, de los hechos de un pasado que no deben ser olvidados.
Es el camino lógico del pensamiento conjunto de una nación el materializar en una obra de arquitectura su propia memoria y no se puede argumentar un instrumentalismo político en esto.

Museo de la Memoria

Arquitectónicamente hablando, el edificio del Museo de la Memoria nos motiva varias reflexiones. Una es la pureza como volumen del edificio, que es notable. Un paralelepipedo suspendido en sus dos extremos a modo de puente, le confiere una ligereza y abstracción muy lograda, siendo el acceso un recorrido que desaparece por debajo del cuerpo del edificio, lo que hace que desde el nivel de calle veamos el volumen siempre solitario y muy hermético: un contenedor.

Museo de la Memoria

La plazoleta que por lo general se crea en los frentes de edificios, es resuelta magistralmente como sumergida y bajo el cuerpo del edificio. Esto hace de este patio un interior abierto y continuo que se aisla del tráfago de la calle y se vuelca exclusivamente hacia el volumen del museo.

Mención aparte merece el tratamiento de revestimiento exterior del edificio. Se trata de planchas de malla de cobre con tratamiento de patina oxidada, lo que le da un tono verde. Esta malla es como una cortina que envuelve el volumen del edificio. Es opaca por fuera pero traslúcida por dentro, lo que le confiere una doble funcionalidad al conferirle hermeticidad al edificio desde el exterior, pero logrando tamizar la luz que ingresa al interior.

Museo de la Memoria

En el interior, el museo se divide en 3 plantas (además del suelo sumergido) con vacíos continuos al centro y abalconamientos que permiten visión y comunicación entre si. Las circulaciones van a lo largo de los costados de las plantas, siendo estos espacios áreas de transición donde la luz exterior es contenida.
Una cosa que uno podría esperar de un museo de este tipo es un ambiente quizás secreto o lúgubre, pero el Museo de la Memoria es todo luz y abertura. Esta cualidad no solo es lograda por el revestimiento semi opaco de la malla de cobre, sino también por los dos ventanales vidriados de los costados este y oeste. Los cuales permiten la incidencia de la luz matutina y de ocaso. Lo que imagino que podría “teñir” de colores dulces el acristalado y un poco aséptico interior durante dichas horas del día. Así, el interior logra una transparencia necesaria para observar y entender mejor las huellas de un pasado doloroso.

Museo de la Memoria

Museo de la Memoria

Museo de la Memoria

Museo de la Memoria

Museo de la Memoria

El museo cuenta con una muestra de objetos y documentos donde puedes encontrar desde cartas de los detenidos en campos de concentración, testimonios de personas que sufrieron la tortura, documentales internacionales sobre la dictadura chilena e incluso decretos oficiales y resoluciones judiciales.

Museo de la Memoria
Un clásico de los métodos de tortura. La “parrilla”, es un catre metálico de hospital donde al detenido se le aplican descargas de corriente.

Museo de la Memoria
También pueden verse originales de los decretos oficiales que se redactaban para los “Estados de Sitio” o este que es uno que prohibía la circulación de revistas como Apsi, Cauce, Análisis y otras. Entre los firmantes se reconocen nombres de políticos conocidos.

Museo de la Memoria

El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos es una obra de arquitectura pura y funcional. No es una cárcel o panteón (espacios a los que asociamos la idea de opresión y muerte). La arquitectura en este caso no “representa” su función, sino que la asume desde la objetividad de una forma pura. Son los objetos contenidos los que hablan de la memoria, no el edificio. Los objetos atesorados por familiares y documentalistas. Objetos reales que son prueba y testimonio de un pasado.

A veces he escuchado opiniones despectivas o críticas por la creación de este museo, y no puedo dejar de sorprenderme que tras 20 años que han pasado, existan personas que aún no entienden o no aprenden el sentido y el deber de las sociedades frente a la justicia. Los Derechos Humanos son uno de los más importantes acuerdos que la humanidad a logrado conjuntamente. Fueron establecidos para proteger a cada uno (y a sus hijos y los hijos de estos), frente a fuerzas opresora que de tanto en tanto aparecen en el mundo y nos subyugan. No es algo a lo que las personas puedan renunciar o relativizar.

Si no haz entendido esto, es que tu avance se detuvo en la primera mitad del siglo pasado.

Pueden ver la galería completa de fotos en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/13758055@N02/tags/museodelamemoria/

4 opiniones en “La arquitectura y la memoria”

  1. Totalmente de acuerdo contigo en la calidad del Lugar. Creo sin embargo, que el valor del museo (debemos incluir en esto el contenido de la muestra) es que logra gatillar los propios recuerdos y con esto, logra que meditemos respecto de nuestras propias vivencias de aquella época, (nuestra propia memoria). Creo que este hecho es de un gran valor, ya que más que un registro fotográfico, el propósito del museo es que cada visitante reflexione acerca del valor de la democracia, del respeto hacia la vida y los derechos de las personas.
    Enfrentarme ante esta realidad ahora de mayor, acerca del entorno en el que viví y crecí de niño ha sido un momento triste debo decirlo. Sin embargo necesario para reafirmar la convicción de que cada individuo es responsable de no permitir que esto vuelva a ocurrir en nuestro país, la responsabilidad común parte por la personal, lo que hacemos, permitimos u obviamos en lo particular construye la memoria que como sociedad legaremos a nuestras próximas generaciones.

    Saludos y gracias por el post

  2. Rodrigo:
    El sentido final de un museo como este es que a la salida, nuestro proceso reflexivo nos haya convertido en mejores personas. Que entendamos lo que vivieron quienes fueron abusados. Chile también se divide entre quienes recibieron la opresión y quienes no. La idea es hacer que podamos entendernos.

    Gracias a ti por leerme.

  3. Es impresionate tratar si quiera de ver tanta emoción hecha museo. Es necesario para todo el país tener el deseo de la memoria como lo cometa mi papá en su libro.Mi padre fue detenido y torturado, casi exiliado y hoy por hoy con un deseo de memoria que traspasa todas las realidades. Me siento muy orgullosa del legado que nos deja esa generación que sobrevivío a tanta crueldad ya que ellos nos educan a una memoria que nos haga un nunca más de esta clase de horrores.Muchas veces la gente te dice en la calle” usted ni existía en esa época” pero nuestros padres si!!!Mi papá luchó contra la CNI, contra los abusos cometidos como mucha gente lo hizo a pesar de las prohibiciones y la falta de libertad y me siento muy orgullosa de tener la oportunidad de ver aunque sea años después una educación basada en la memoria, la recolección de estos hechos para que nunca más vivamos algo así.

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