STELARC (El cuerpo está obsoleto).


Fuente de la imagen: www.stelarc.va.com.au Derechos reservados.

Al fin y al cabo, ¿por qué seguimos con el cuerpo de Adán si ya no vivimos en el Edén?

Explorar y colonizar. Ese ha sido el sino de la humanidad desde siempre. Desde que el hombre es hombre (e incluso antes) nos hemos abocado a explorar y colonizar. ¿Por qué la gente dedica tiempo a conocer un mundo virtual como Second Life? ¿No les basta con vivir una vida real? Se pregunta un periodista. La respuesta más sencilla y directa diría que la razón es porque somos así. Exploramos y colonizamos. Y esa máxima se aplica incluso a mundos virtuales.
No habríamos llegado hasta aquí si no fuera por esta condición. De hecho, íntimamente relacionado al colonizar es que nos hemos dedicado a evolucionar. La colonización de un nuevo espacio habitable, hace que necesariamente nuestros cuerpos evolucionen, cambien, para mejorar y lograr la adaptación. Íntima relación esta la de la genética y la extensión.

Hoy, las grandes superpotencias están dedicadas a la exploración espacial. Gigantescas cantidades de recursos se orientan a observar y estudiar el universo. Y si bien existen muchos objetivos más inmediatos para todo este esfuerzo, no hay error en considerar la colonización como objetivo final.
Claro que el espacio exterior es inhóspito y no es capaz de sostenernos. Pues bien, tendremos nuevamente que evolucionar. Cambiar nuestros cuerpos para volverlos más adaptables a las condiciones que se requieren para la colonización espacial. Más resistentes, quizás… Incluso con la capacidad de vivir mil años, para poder recorrer la largas distancias que nos separan de los planetas que aspiramos habitar.

Viéndolo así, la frase “el cuerpo está obsoleto” tiene mucho sentido. El mundo ya ha sido colonizado y nos hemos adaptado lo mejor posible para vivir en él. Pero para seguir explorando y colonizando en otros mundos debemos evolucionar nuevamente (y con más conciencia que antes).


Fuente de la imagen: www.stelarc.va.com.au Derechos reservados.

La imagen de arriba la vi en uno de los capítulos del libro Propagaciones. Stelarc, un artista australiano y perfomancista que piensa en la integración y evolución cuerpo-tecnología. Y que se abocó a reconstruir su cuerpo añadiéndole una oreja extra. Y no sólo un molde, sino una que integrará un micro receptor y emisor para emitir vía inalámbrica a la red de Internet. Así todos, donde quiera que estén, podrán escuchar lo que Stelarc escucha…

Claro que Stelarc no habla de otros mundos (eso es un desvarío mío), sino que habla de la adaptación a las nuevas tecnologías que están cambiando nuestro mundo. La frase del título (que a algunos le sonará a herejía) le pertenece. Y basado en ella apuesta a la experimentación sobre su propio cuerpo a un nivel casi de repugnancia, para muchos, buscando la propia evolución. Pero en el trasfondo, hay mucha lógica, si hablamos de la posibilidad de seguir evolucionando para potenciar nuestras capacidades, en consonancia con las nuevas tecnologías.
Se trata de una corriente llamada Transhumanismo, concepto filosófico y movimiento intelectual que apoya el empleo de las nuevas ciencias y tecnologías para mejorar las capacidades mentales y físicas del hombre.

Ahora bien, en el libro, Stelarc habla del cuerpo como una Arquitectura. Y como Arquitectura puede pensar en cambiar su forma. Es hábil. El usar a la Arquitectura como recurso de su discurso no es banal. Es más, lo avala. Hace mucho que la Arquitectura rompió con los órdenes. Con el siglo pasado se instauraron las “formas en libertad” en la Arquitectura y desde entonces la plástica de las nuevas obras puede llegar a ser muy caprichosa, en la constante búsqueda de repotenciarse.

Pero es esa misma radicalidad de la Arquitectura contemporánea, la que hace peligrar la reconstrucción de Stelarc (desde lo arquitectónico que menciona). Porque evolucionar no es lo mismo que distinguir. Y mucha de la Arquitectura no es de formas evolutivas, sino de formas caprichosas que sólo buscan “distinguirse” del resto.

Distinguirse transformando su cuerpo es lo que han hecho muchas culturas (como los Mayas y sus cráneos alargados), a lo largo de la historia. Pero eso no los lleva a evolucionar.
¿Un cambio estético para distinguir al noble del resto? ¿El Papúa que se ha tatuado así mismo para distinguirse de la naturaleza? Ellos cambian su cuerpo para transmitir un mensaje, pero no evolucionan con eso. Esto también se aplica a la Arquitectura, donde mucha de sus propuestas formales son muy vacías, con poca o nula ganancia, o incluso con altos costos energéticos. Y cuyo principal objetivo, tras la radicalidad formal, es el “distingo” del medio; y ¡oh, banalidad! Conseguir sólo celebridad.

Hay que estar atentos a los límites en el uso de los conceptos. Porque aún en el mundo de la estética, existe un lado oculto en el rostro de la belleza, cuyos motivos y objetivos no tienen futuro.

Links:
http://www.stelarc.va.com.au
Transhumanismo (artículo de la Wikipedia).

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