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Era una tarde de domingo,
por el año 1973.
Toque de queda.

Baquedano y su caballo contemplan, a veces hablan con sus símiles
que están el la Plaza de Armas, también solitarios y contemplativos.

La ciudadanía en sus casas,
la memoria tratando de olvidar,
la sangre queriendo
encontrar surcos,
la vida en paréntesis,
los afectos confusos
y los años esperando pasar.

Que triste se ve la ciudad,
pero nadie imagina
lo feliz que está el general,
tiene una sospecha,
una leve sospecha,
que 30 años más tarde
verá correr desnudos
a miles de ciudadanos,
que ya no estarán dormidos,
que el frío no les afectará,
que sentirán la libertad
y la mostrarán
sin prejuicios,
sin pudores.

Parece que no notaste la sonrisa que tenía el Baquedano en su – aparentemente frío – rostro.

Poema de Verónica Cerda Preller (gira_luna).
Inspirado en la fotografía superior, mía.
Febrero 19 del 2005.

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This post has 1 comment.

  1. Verónica
    15 Ago 07
    13:34

    Gracias niño… se ve muy lindo en tu página. Un abrazo fraterno. Vero

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