Archive for Mayo 2007
A veces creemos que todos son como nosotros, y olvidamos que tan distintos podemos ser…
Recuerdo un día… cuando estaba sentado en la vereda, de una calle, en un pueblo sumergido en la sierra de Bolivia…
Había llegado en las primeras horas de la mañana, en un bus, junto a mis compañeros, que viajábamos en travesía. El pueblo era pequeño y rodeaba una plaza, en la cual se ordenaban algunas casas de baja altura, con corredores de aleros prolongados. Destacando entre todas las construcciones, había una pequeña y muy antigua Misión jesuita, construida íntegramente en piedra, y que era como la atracción turística de la villa.
Yo me concentraba en dibujar, en mi bitácora, cuidadosamente el perfil y textura de la torre del campanario. Recuerdo que su figura, se erigía independiente a un costado de la iglesia. Y sus bloques de piedra, recuerdo, eran muy oscuros.
En mi dibujo, intentaba captar cierta ubicuidad del cuerpo de la torre. La recuerdo como si fuera un pequeño faro, que marcaba presencia en la esquina de la calle. Su baja altura y tosca figura lo hacía particularmente proporcionado y próximo. No era imponente y lejano. Al contrario, era como si fuera una especie de objeto-mueble urbano. Lo particular de su tamaño y forma me descolocaba y descolocaba mi dibujo, el cual no se proporcionaba de manera similar al modelo. Cuando esto me pasa, suelo molestarme, ya que gusto de dibujar rápido y con energía. Creo que la pequeña y rudimentaria construcción, no coincidía con los cánones de tamaño que había asimilado, al dibujar otras iglesias y catedrales.
Tan concentrado estaba en estudiar las líneas de mi dibujo, que no me percaté como, repentinamente, una larga fila de niños muy pequeños, apareció caminando lentamente por la vereda del frente, tomados todos de la mano. Encabezados por dos maestras, los pequeños, que serían sólo algo mayores de los de un curso de “Kinder”, cruzaron por el frente de la entrada de la Iglesia, en dirección al solitario campanario. Al verlos, algo me llamó la atención. Estaban muy callados y con las cabezas un poco bajas. Entonces, al mirar sus rostros, vi que todos eran ciegos.
Al llegar a la esquina, frente a donde yo estaba, rodearon como una ronda de pequeñas cotonas blancas, la base de la pequeña torre. Yo me quedé en atención y vi que a una señal se soltaron, y con sus manitos comenzaron a palpar y acariciar la negra piedra…
Sus dedos rozaban los recovecos y junturas de los muros del campanario, sin despegarse. Vi como acercaban sus rostros y ponían una expresión como si buscaran una “sintonía” con la piedra. Sin moverse, en conjunto, acariciaron toda la base de la construcción, hasta que a otra señal de la maestra, dejaron de tocar y comenzaron a caminar hacia la entrada de la iglesia, por cuya gruesa puerta ingresaron.
Los seguí, y vi que se habían dispersado por todo el interior de la capilla, tocando muros, nichos y molduras de muebles y bancas. Estuvieron así por mucho rato, deambulando y explorando en la penumbra como ratoncitos; muy pegados a todas las cosas que se topaban. Al final, se ordenaron a la salida de la iglesia, y guiados por sus maestras, se marcharon.
Desde entonces ha pasado su tiempo. Yo terminé perdiendo el registro de esa travesía, y mi descalce perceptivo hizo que mi memoria deslavara las pocas imágenes que retenía de esa antigua iglesia. Pero nunca olvidé a aquel grupo de niños no videntes y su forma particular de leer el espacio. Ahora que lo pienso, esas ruinas jesuitas, cuya escala no calzaba con mis parámetros, parecía ser del tamaño exacto para ser leída por las manos de esos niños. No me los imagino a ellos, tratando de palpar los muros lisos y enormes de las típicas catedrales, buscando captar la dimensión de esos enormes edificios. A lo mejor, pienso que entre mas grande es la iglesia, mas difícil de percibir sería a los sentidos de esos niños ciegos. En cambio, esa misión jesuita, con sus tamaños, texturas y recovecos, fue de una escala tan próxima a sus pequeños cuerpos, que estoy seguro, debió dejarles una percepción y un recuerdo más marcado, completo y real, que la desescalada y frágil imagen, que yo he podido conservar.
Bienvenidos a Bitácora virtual. En su nuevo Dominio y con nueva cara.
Hacía meses que tenía deseos de hacer algunos pequeños cambios a mi blog, entre ellos el migrarlo a la plataforma de WordPress. Finalmente me decidí y comencé a estudiar el como hacerlo. ¡Uf! Fue bastante difícil el aprender lo necesario, además de decidirme entre tantas opciones. Finalmente opté esto:
- Un dominio propio que es www.bitacoravirtual.cl
- Un buen servidor gratuito (mi blog no da como para invertir en uno pagado) que es awardspace.
- Un nuevo nombre… jejeje, es que Bitácora virtual ya no tiene la “comilla”. Además, le inventé un abreviación ::[Bv]
- Una plantilla nueva. Esto si que costó tiempo. Como yo aún no manejo programas para diseño web, hube de buscar y buscar. Finalmente opté por este popular tema llamado Leia, realizado por Kapikua. Y que tiene colores muy parecidos a los de mi antiguo blog. Por supuesto que aún falta ir adaptándolo a mi propia persona
Bueno. Acá encontrarán todos los artículos y comentarios que había en mi antiguo blog. Disculpen si algo falta, aunque no lo creo. Disculpen también, por aquellos detalles que aún deben ser pulidos en este nuevo blog. Les agradeceré cualquier advertencia de incomodidad o mal funcionamiento.
Acá dos montajes sobre la Ciudad Abierta de Ritoque, vistos en YouTube:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=gCFrE5nPBa4[/youtube]
Video por Irinaivelic.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=tGUJmeXpOCE[/youtube]
Video por TheBlackGodmother.
Imagen por Almostjaded Licencia CC (by-nc-nd 2.0)En varios sitios y blogs he visto esta imagen, bajo el título de “Arquitectura efímera”. Se trata de una estructura conformada por listones de madera, diseñada por Arne Quinze, para un evento llamado “Burning Man Festival“.
La imagen trajo a mi memoria una obra realizada por los talleres de la Escuela de Arquitectura de la PUCV, durante una travesía a la localidad de Trehuaco, Chile, en 1986. (Click en las imágenes para ampliar).
Estas imágenes que vemos de estructuras de listones de madera apilados, corresponden a una de las “dos salas” construidas en terrenos próximos a una empresa maderera (de ahí el material). La estructura de color blanco, es una obra escultórica de Claudio Girola, llamada “Dispersa I”.
A diferencia de la obra de Quinze, esta no fue quemada, sino tan sólo dejada en el lugar.
“Entonces se realiza el acto de iniciación de las obras de arquitectura. Se leen los Estorninos -todos se concentran en la regularidad de un semicírculo para oír. Se contempla la escultura- todos se dispersan para verla.
Ello hace reparar que la rampa en tierra arenosa es bien distinta subiendola que bajandola. Lo cual nos permite ese acto de dispersarse para contemplar la Dispersa I, sobre todo en un espacio que no colocó en su virtud unitaria”.
(…)
“Mientras tanto, abajo los acopios en diagonal a la escultura se ordenan en cubos, tetraedros, cilindros que giran en sus generatrices verticales a fin de conformar entre ellos suerte de callejones. Los que se dispersan y reúnen al modo de las aguas lentas del lecho arenoso. Y los callejones son cuartos gratuitos. La gratuidad de dejarnos rectificando nuestra posición respecto a la escultura”.
Fuente: amereida. travesías 1984 a 1988. Ed. Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Dejo a ustedes toda lectura y reflexión sobre la contraposición de ambas obras y sus conceptos-fundamentos como la “dispersión”, “el lugar”, “la materialidad” y por supuesto el (a veces) cuestionable “Arquitectura efímera”.
Ciudad Accesible es un sitio de una corporación sin fines de lucro, orientada, tal como dicen ellos, a la eliminación de “barreras arquitectónicas”:
Nuestra meta es promover la adaptación y creación de espacios de “Plena Accesibilidad” que permitan un desplazamiento independiente y sin obstáculos a personas discapacitadas, adultos mayores, lisiados temporales, etc. para su real integración al trabajo, recreación, cultura y a todas las exigencias de la vida diaria.
Uno de sus aportes en este sentido, es el manual “Diseño accesible: construir para todos”. Guía de 5 capítulos, de utilidad para arquitectos, diseñadores, etc. que puede ser descargada en formato PDF.
Los capítulos del manual se dividen en:
- Capítulo 1 – Nuestra Ciudad “espacios públicos”
- Capítulo 2 – Edificios
- Capítulo 3 – Espacios Exteriores Recreativos
- Capítulo 4 – Señalética – Adapatación de Edificios antiguos y de valor histórico
- Capítulo 5 – Análisis de medidas antropométricas – Apéndice
Video animación del proyecto de un Templo Bahá’í que se pensó construir en el Cerro San Cristóbal, de Santiago, en algún momento.
En mi opinión el proyecto es un poco suntuoso, pero bonito…
Link:
Templo Bahá’í para Sudamérica.
Mashriqu’l-Adhkar.
Santiago, Chile.
Nuevamente comparto mi lista de sindicaciones, aumentada y corregida.
Ahora suman 143 blogs de Arquitectura en español.
Sólo deben bajarlo del link e “importarlo” a sus sindicadores de feeds (el archivo tiene extensión opml). Más adelante más blogs:
Antigua imagen del ascensor “Polanco” (por gat1x’s).
Leo en el blog Apariencia Pública, un llamado de apoyo ante el inminente cierre de uno de los “íconos” patrimoniales de la ciudad de Valparaíso. Se trata del Café Riquet.
Por alguna razón, desde que tengo recuerdo, a Valparaíso le ronda una imagen de que está desmoronándose. Ni el anuncio de ser PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, a servido para detener una enfermedad que como un cáncer carcome esta ciudad. Y las llagas, la peste y la podredumbre van apareciendo como huellas visibles en el rostro de esta urbe amada pero olvidada. Es cosa de ver otros “íconos” de esta ciudad (muchos ya no son iconos sino recuerdos). Cáscaras vacías de varios edificios quemados. Fachadas agrietadas de otros edificios abandonados. De hecho, la última vez que estuve en Valparaíso, llevé a mi hermano a pasear por sus tradicionales ascensores. ¡Dios mio! De todos los que conocía y usaba en los años 90, sólo tres funcionaban. Entre los “fuera de servicio” está el hermoso ascensor Polanco. Cuya figura adorna cuanto “poster”, tallado y souvenir compra el turista que visita el puerto (además de ser como los otros, monumento nacional).
Este ascensor es casi único en su tipo (existen dos aparatos similares, uno en Lisboa y otro en Estocolmo) y se encuentra actualmente detenido (por falta de mantención), a la espera de ser reparado. Lo curioso es que sólo el 2004 se hicieron trabajos de remodelación en este ascensor.
Al momento presente, no hay claridad de cuanto dure la paralización del ascensor (ni cuanto durará el arreglo, si este llega a efectuarse).
Toda ciudad cambia y Valparaíso no es la excepción. Ojalá los cambios sean siempre sinónimo de ganancia y no de pérdida…
… o de muerte.
Actualización 04/05/07:
La verdad, no todo lo que vi en mi última visita a Valparaíso, era tan negativo. Había signos de mantención y modernización en algunos puntos de la ciudad. Como por ejemplo, el entorno y las estaciones de la línea Metrovalpo. La remodelación del entorno y veredas de la Plaza Echaurren; o esta imagen de la restauración a un edificio, para servir a la Reforma Procesal Penal (creo que era el edificio del Ministerio Público).






Soy Andrés Moya y este es mi blog, Bitácora virtual. Un blog que trata de mi vida y de mi pasión que es la Arquitectura {v+arq}. Espero disfrutes tu visita. Soy arquitecto de la Universidad Católica de Valparaíso (1996), y Máster de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2000). Escríbeme a bitacovir(arroba)gmail.com






