Arquitectura = Regalo.

En un interesante post de ARQtipo, tiltulado “La arquitectura y los derechos de autor: Calatrava Vs. Isozaki”, se comenta la noticia aparecida en la prensa, (recogida en un post de Analizarte) de una supuesta demanda de la oficina de Santiago Calatrava hacia el municipio de Bilbao, por hacer cambios a la pasarela del puente “Zubi zuri” (obra de Calatrava), para empalmar con otra obra del arquitecto japonés Isokazi.
Suponiendo que lo aparecido en la prensa no está tergiversado, el tema me despertó varias reflexiones. Sobre todo, después de leer el texto que enlaza el post de ARQtipo:
LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL SOBRE LAS OBRAS ARQUITECTÓNICAS por RODRIGO BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO

No voy a discursear sobre temas que no domino. Nada de lo legal, ni de lo ético, social o filosófico. Sólo querría agregar un antecedente que creo, permite abrir el espectro de los ejemplos que se están discutiendo en este caso; ya que pienso que el lector puede caer en el error de creer que los arquitectos citados y las leyes españolas en juego, engloban todo el universo de la Arquitectura. Cosa que no es efectiva.
Esta Arquitectura en discusión, que es de alta calidad y reconocida como obra de arte (de marca, como dicen algunos), ciertamente está envuelta en un mundo muy comercial. Son obras hechas por encargo y muy caras. Que logran estar consideradas como bienes de alto valor artístico, a pesar de las muchas regulaciones y normativas, que limitan su creatividad (según la definición de Rodríguez-Cano). Esto implica toda una legislación que regula los derechos de propiedad para estas obras. Asunto que puede conferir más o menos poder a las personas, sobre este tipo de patrimonio.

Pero esta Arquitectura, no es la única Arquitectura. Hay muchas, muchas otras. Algunas tan meritorias y originales (según la definición de Rodríguez-Cano, nuevamente), como para estar sujetas a este tipo de legislación protectora. Y sin embargo, están planteadas en un sentido contrario. Simbolizando conceptos como la gratuidad y el desprendimiento.

Por ejemplo, la Escuela de Arquitectura de la UCV ha desarrollado con los años, una ARQUITECTURA DE TRAVESÍA

Palacio sumergido, provincia de Cochicó. Argentina, 1990.


Palacio sumergido, provincia de Cochicó. Argentina, 1990.
Palacio sumergido, provincia de Cochicó. Argentina, 1990.


Se trata de obras, que se construyen como acto concluyente de un viaje de estudio de profesores y alumnos. Suelen estar asentadas en lugares muy remotos, y definidas en el momento y lugar mismo del viaje (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7).
Son ligeras y frágiles. Construidas con materiales sencillos y en periodos muy breves de tiempo. Por lo general son bastante efímeras. Algunos las llamarían “Instalaciones”, pero son obras de Arquitectura íntegras. Definidas y claras en su planteamiento.

Palacio sumergido, provincia de Cochicó. Argentina, 1990.


Todo lo que gira en torno a estas obras está dado por la gratuidad y el desprendimiento. No se encargan. No se venden. No hay clientes. Los arquitectos y alumnos que las diseñan, son los que las construyen (y los que las financian). Su emplazamiento conlleva a que tampoco hay muchas leyes o regulaciones urbanísticas a seguir en su diseño y construcción.

Ruinas de la obra de travesía a Juncal. Chile, 1989.


Plaza Esquina, planta de la escalera de juegos, Villa el Totoral, Argentina. 1994.


Plaza Esquina, escaleras de juegos, Villa el Totoral, Argentina. 1994.


Plaza Esquina,
niños jugando en la escalera de juegos. Villa el Totoral, Argentina. 1994.

Son obras de una libertad poco común. Inspiradas casi únicamente en las observaciones recogidas del territorio, al recorrerlo.

Pero lo que más llama la atención, es que es una Arquitectura que está planteada, en el entendido de un total abandono. Se dejan en la soledad de la pampa o en la arisca ladera de un cerro, expuestas al tiempo y la intemperie. Su duración o cuidado no es tema que preocupe, pues se trata de reconocer que su destino está dado a existir, más que a trascender eternamente. Son pura entrega y más que nada un REGALO.
Un regalo, puesto que se entiende que su lugar de instalación y su inspiración son posibles gracias a la extensión del territorio que las acoge y da lugar. En ese sentido, todas las condiciones son aceptadas como dones y agradecidas. Y de la misma forma, una vez concluida su construcción, son donadas a quién más corresponda. Ya sea un gobernador de la región o un simple arriero que vive en las proximidades.
No se pidió nada y por tanto nada se compromete. Todo se funda en el mero respeto que todo regalo inspira. Y así suelen entenderlo todos aquellos a quienes se les entrega. Y que siempre agradecen.

Por que un regalo, más que obsequiar, en este caso…, celebra.

mero el regalo surge contrariando intentos ajeno a la esperanza trae consigo su donación sus términos sus bordes rasga – herida o abertura donde emerge… pero un regalo es presente mero que por mero vuelve todo presente

Amereida

TRAVESÍA “ATHENEA”. Santiago de Chile. 1987

TRAVESÍA “ATHENEA”. Santiago de Chile. 1987. Planta del conjunto.

Links relacionados:
Un Palacio Sumergido.
Cinco Obras de Travesía. 1990 a 1995.
El cadáver de Athenea.
Indice de Travesías (1965 a 2005).

Leyes chilenas, reglamentos y convenios que protegen el derecho de autor y la propiedad intelectual.

Una respuesta a “Arquitectura = Regalo.”

Comentarios cerrados.