Archive for Marzo 2005

Últimamente he leído mucho sobre los blogs. Siempre se está escribiendo de como se está esparciendo esta “moda” en Internet. Pero también se hace la observación de que en Chile, es poco lo que ha prendido esta tendencia. Y la verdad es que aparentemente es así. De hecho, creo que soy el único arquitecto chileno con un blog activo hoy. Lo divertido, es que dos conocidos de la red de blogeros, me han referenciado en sus artículos sobre el tema de los blogs chilenos:

Un artículo es de un periodista de nombre Fernando Meza, quien lo publicó en un interesante sitio llamado Atina Chile.

El segundo artículo es de otro periodista: Christian Leal, alias el francotirador. Que publica para revista mouse, y que me referenció en un escrito sobre temáticas y géneros entre los blogs.

Así que soy famoso… ja ja… bueno, casi…
PD: Ok, es un post frívolo. Pero también tengo derecho a ser un poquito autoreferente… :-)

* * *

Otra cosa que he descubierto y que me entretiene en Internet, son los sitios de comic on line. Se trata de historietas organizadas en viñetas diarias o semanales, dibujadas por profesionales y aficionados. Es como volver a la vieja moda de leer la historieta del diario o en el mampato, con esa ineludible línea al final que decía “continuará”; pero que ahora cualquiera puede publicar. A mi me gustaba mucho dibujar historietas cuando niño (hice muchas). Pero solo las veían yo y mi hermano.
En fin, estos son dos portales donde pueden encontrase infinidad de trabajos: el portal chileno de Estudiomantis y On Line Comics.

PD: al buscar un link para referenciar la palabra Mampato, di con un sitio donde puede apreciarse las primeras páginas de esta famosa historieta: Link.

Este fin de semana viajé a mi recordado Valparaíso. Visite nuevamente sus calles, plazas y cerros, recordando aquellos años de estudiante porteño. Aún recuerdo como era un fin de semana típico. Donde lo más importante que hacía el sábado en la mañana, era visitar la tradicional feria de antigüedades de la plaza O’Higgins. Aún recuerdo el sonido agudo de una brillante vitrola, que en un increíble buen estado, tocaba incesantemente canciones y tonadas. Recuerdo el brillo de la platería, colocada sobre mesas y muebles de madera. Dispuesta en orden ante la mirada de los transeúntes. Era un suelo lleno de objetos refulgentes, algunos. Otros de losa y porcelana blanca, que desfilaban bajo mi vista impertérrita. Libros de tapas descosidas. Revistas apiladas. Sombreros, armas, sables, monedas, estampillas, baúles, cuadros, juguetes de lata, arañas de cristal. Un sin fin de objetos disociados. Huérfanos. Vueltos a juntar a la fuerza en los puestos de venta.
Y aunque no me gustaban las antigüedades, los observaba con curiosidad.
Nunca compré nada. Salvo algunas plumillas de resistente acero, que usaba para dibujar mis croquis con tinta china. Y alguna que otra revista de ciencia ficción, de los años 60. Recuerdo también lo que compró mi compañero de cuarto. Un añoso libro de ajedrez: “”Alekhine. Mis mejores partidas””. Con el que pulió su innato talento, a tal punto que, mientras yo paseaba entre los feriantes, el se daba maña de jugar y ganar encarnizadas partidas con los ancianos y aficionados que se ubicaban al otro extremo de la plaza.


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Sector Aduana. Valparaíso.


Museo a cielo abierto. Valparaíso, Cerro Bellavista.

Una maqueta de la molécula de Carbono 60, cuya forma y estructura presenta innumerables ventajas arquitectónicas levantaron en el patio central alumnos del tercer año de la carrera de Arquitectura en el marco de su Taller.

(Extracto de un artículo publicado en el diario La Segunda, el martes 22 de marzo de 2005) Link.

Fachada presenta caída del revoque exterior. Proyecto de recuperación bordea los $750 millones. – Gobierno regional interesado en hacerse cargo del inmueble.

(Extracto de un artículo publicado en La Prensa Austral. Punta Arenas – Monday, March 28, 2005) Link

METRO ESTACIÓN EL PARRÓN.

Acceso a la vía pública, inscrito dentro de la cuadra. Integrado en la línea de edificación. No se irrumpe en la trama urbana, ni se quiebra la ortogonal de las calles y avenidas. El acceder es parte del acontecer cotidiano y “contenido” en la cuadra misma. Llama la atención el “estilo” del acceso, tipo jaula blanca (algo similar a la estación Quinta Normal), pero que al desplazarse hacia el “fondo” y dejar un espacio amplio de suelo (aunque limitado por la reja), marca y construye un “lugar de permanencia” en la esquina.
Puede decirse que este acceso es a la vez un “atravesar” y un permanecer “a la espera”. Cobra sentido como un lugar de encuentro y de referencia… un donde juntarse.
Pero lo más significativo es el gesto de contribuir con un espacio libre a la vía pública( área que originalmente pertenecía a un terreno privado de la cuadra). Muy distinto al acceso secundario, que si ocupa un espacio en la vía pública, estorbando incluso a la visión del peatón a la locomoción.

Hoy, después de 15 años, el pasado, el presente y el futuro se encontraron.

Nerviosamente, aparecían uno a uno los protagonistas de una historia inconclusa. Rostros actuales, sonrisas sinceras y abrazos cálidos se mezclaron con recuerdos a veces olvidados y ecos que aún quedamente resuenan en mi memoria, de peripecias escolares, de aventuras heroicas y jugarretas infantiles.

Roberto, Octavio, Julio, César, Juan Pablo, Nabor, Esteban, Patricio, Agustín, Hjalmar, Eduardo, David, Lisandro, José y Rafael, son quienes emergieron de ese pasado para encontrarse y cruzar miradas en el presente.

No creo en los discursos sensibleros. Ni en las promesas de amistad eterna.
No somos una familia. No nos debemos nada. Y no nos sacrificaremos por los otros.

Pero algo hizo que fuera necesario el reencontrarnos. Como si debiéramos rendir un tributo al tiempo cómplice del ayer.

Y creo que eso es. El haber vivido, para bien o para mal, algo común.

No hay por que buscar algo más complejo que eso. Cada uno mira con tal cuidado su pasado, que siente que su historia rebota y se mezcla como olas, en los mundos personales de los que lo rodeaban en esos años íntimos. Uno los mira, y sabe que son testigos. Pueden dar fe de que eso sucedió. De que ese tiempo existió.

Si se me permite ser infidente. Diré que para algunos pareció ser un momento de complicidad sencilla y alegre. Donde esto de recordar los momentos compartidos, los juegos, las victorias, los secretos de curso, aparecía constantemente en la conversación, con placentera nostalgia. Pero también ocurrió, que más de alguno sitió que algo por fin concluía. Que la deuda con esa historia era saldada. Dejando que aquel peso largamente llevado, fluyera y se disolviera entre nosotros, (los únicos testigos… Los únicos que podíamos entender…) con un gesto de acogida y comprensión. Y así, creo que el futuro se hizo presente, en ese acto liberador de dejar con los recuerdos del pasado, el lastre que amenazaba con acompañarnos hasta el fin de nuestros días. Se abría un camino nuevo. Más seguro, más sereno.

¿Es mera cursilería esto que escribo, hablando del tiempo, de lo cómplice y del pasado? Tal vez. Pero no es menos real. Sino ¿cómo explicar, por ejemplo, el que se hablaran muchas cosas y se hicieran muchas bromas. Pero principalmente, se recordara a los otros. A los ausentes?.

Simplemente no pudimos olvidarlos, ni dejar de hablar de ellos en ningún momento.
Estuvieron, en ese sentido, más presentes que nadie.

Así es que deseo terminar estas palabras, no solo recordando todos esos momentos… del pasado, el presente, y un futuro con la promesa de volver a juntarnos. Sino también, en ese acto fiel del recuerdo de los compañeros aún desaparecidos.
Para ellos dedico estas líneas. Para que puedan ser guiados al reencuentro y la camaradería.

Y lo dedico también, para aquel hermano que no volverá, pero que siempre estará y nunca su recuerdo nos dejará.

Bueno. Han pasado algunos días después de avisar de mi retiro a la Escuela de Arquitectura. Pero no necesariamente me lo he pasado llorando :-) Siempre puede rescatarse alguna reflexión con valor arquitectónico de las distintas miradas de la ciudad. Eso es lo que trato en el apartado “Pieza Pública”. Donde cada paso que doy en la obra del Centro de Justicia, me llama a plantearme las fortalezas y debilidades de esta obra. No como forma de ejercer una cínica crítica, sino de mantener vivo un espíritu reflexivo.

ESTACIÓN QUINTA NORMAL.
Es por esto que voy a comentar en los siguientes “post” el caso de las estaciones del metro, en Santiago. ¿Un asunto un tanto sin relevancia? Pues no tanto. Dejó de ser irrelevante para mi en cuanto se comenzó a construir una muy cerca de mi casa.
Pero vamos por partes. Primero presentaré el caso de un ejemplo interesante. Me gustó cuando vi la estación del metro Quinta Normal. Esta imagen muestra una de las características más reconocidas de su configuración. Su relación con el entorno. Aquí aparece haciendo de “acceso” a la conocida Quinta de Santiago. Flanqueando cada lado de la entrada, actúa más como pórtico que como estación de metro. Son a la vez marca o ito que se anuncia como la entrada a la red de transporte suburbano, y sirven como parte de un reconocido parque urbano. Un doble servicio. Un juego de integración para con el entorno, aunque su blanco contrasta con el verdor del parque. Y en la noche, su luz ilumine la vereda convirtiendola en un paseo.
Esta obra pertenece a los arquitectos Victor Gubbins, Enrique Burmeister y Cristián Barahona.

Sin embargo, antes de continuar es necesario hacer una aclaración, o propiamente una acotación del tema. Y es que en este ejemplo, solo hemos hablado, en rigor, del acceso. No de la espacialidad de la estación en si (sus niveles y andenes). En efecto, no vamos a comentar todo lo que conlleva la estación misma. Respetaremos el espíritu pragmático de estas obras de ingeniería, y solo haremos referencia a aquello que guarda relación con el entorno público (pero ojo, pues existen estaciones de superficie, en donde todo el cuerpo de la construcción participa de un diálogo con la calle y la ciudad)(continuará).

“Universidades de todo Chile imparten más de 15 programas de prosecución de estudios en esas áreas. Magísteres en Museografía, Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, como también doctorados en Arquitectura y Estudios Urbanos son algunos de ellos”.

(Extracto de un artículo en el Portal Universia .Cl del 13/03/2005 link).

“Completas bitácoras de vida son publicadas a diario por miles de usuarios en Chile y el resto del mundo”.

(Extracto de un artículo publicado por La Tercera On line, el Domingo 13 de marzo de 2005. Link)

Hoy siento una pena.

Se ha interrumpido una relación fructífera que se había mantenido constante durante 15 años entre el mundo académico de la Universidad y yo.

Todo comenzó en 1990 cuando entré a estudiar a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso. Y se mantuvo en 1997 durante la realización de un Magíster en la Católica de Santiago. Es más, continuó hasta el 2004 con la realización de investigación primero, y luego la docencia, como Profesor Instructor de la Escuela de la UC, en el curso de Introducción a la Arquitectura, de Alejandro Crispiani.
Un tiempo, como dije, constante, fructífero, bello y motivador. Era todo aquello que conmocionaba mi espíritu.
Y sin embargo, hoy se ha interrumpido, dejándome en un estado de desorientación.

Siempre había mantenido una doble actividad. Desarrollaba el trabajo profesional a la par que participaba del mundo académico. Nunca había tenido ningún problema. Y jamás me habían hecho alguna crítica u objeción. Siempre había cumplido a satisfacción en ambos campos.

Pero hoy se ha interrumpido.

Ya he contado que en enero comencé a trabajar en la obra del Centro de Justicia de Santiago. Mi cargo es de asistente del Supervisor de Arquitectura, en la Asesoría a la Inspección Fiscal del Ministerio de Obras Públicas. Cuando fui contratado, mis empleadores (consorcio ARA INGENDESA) me comentaron que no tenían ningún problema en que yo mantuviera mi cargo de Instructor en la Escuela de Arquitectura, mientras repusiera el tiempo que ocupará en ello (2 horas a la semana).
El Ingeniero Residente, máxima autoridad coordinadora de la asesoría perteneciente al consorcio, me dijo que no tenía ningún problema con mis actividades académicas. De hecho, ya existían dos casos anteriores de empleados que llevaban actividades docentes paralelas a las profesionales.
En la Universidad contaban conmigo. Me habían ratificado en el cargo, luego del tradicional concurso anual de postulación al cargo.
Yo, me encontraba como siempre, dispuesto.

Y sin embargo, era necesario la aprobación de la Inspección Fiscal, representante del ministerio, en la supervisión de las obras del nuevo edificio de justicia.

Y fue aquí que… se produjo una “tenaz oposición” a la posibilidad de que yo continuara con mi actividad académica en la Universidad, paralelamente a mi contrato como asistente en la obra.

Esta falta de comprensión, de una persona casi desconocida para mi, y con quien no tengo contacto, me dejó desolado. Bajo el extraño argumento de que “puesto que ya habían dos casos docentes, no podía darse un tercero”. Su palabra terminante me dejó en una encrucijada, en la que tuve que optar por la necesidad, más que por satisfacción.
La posibilidad de presentar personalmente mi caso, no pareció viable. La fama que le precedía, además de un sentimiento mío de constante inestabilidad e inquietud en este trabajo, ahuyentaron cualquier idea de apelar a una reconsideración.

Es por esto, que siento una pena.

Soy Andrés Moya y este es mi blog, Bitácora virtual. Un blog que trata de mi vida y de mi pasión que es la Arquitectura {v+arq}. Espero disfrutes tu visita. Soy arquitecto de la Universidad Católica de Valparaíso (1996), y Máster de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2000). Escríbeme a bitacovir(arroba)gmail.com
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